Malone y Green hacen espectáculo del «factor sorpresa del jazz»

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El dúo norteamericano cerró el festival mostrando su complicidad y conexión con el público La guitarra de Russell se perdió en el viaje desde Nueva York pero pudo ser recuperado

23 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

La pareja norteamericana demostró sobre el escenario del Auditorio el porqué de esa complicidad artística iniciada desde que empezaron a tocar juntos y que Russell Malone recordaba ayer que «tuvo lugar en julio de 2001 en el Festival del Mar del Norte, en Holanda». «No sabíamos qué música íbamos a tocar hasta quince minutos antes de la actuación, y salió tan bien que decidimos seguir adelante y grabar un disco», rememora el guitarrista. El secreto de permanecer como uno de los dúos más destacados del jazz radica, en opinión de Malone, «en fiarse uno del otro musicalmente. Cuando dos músicos de un nivel similar tienen confianza uno en el otro y se conocen bien cualquier cosa puede pasar». En ese sentido, ellos tenían ayer una idea prevista sobre el concierto que iban a dar, «pero luego en el escenario -confiesa el músico- las cosas a veces pasan de forma diferente, hay un factor sorpresa que en el jazz es importante». El no poder tocar en A Quintana a Russell le resultó indiferente. «Tocando con un músico como Benny Green y para un público atento como el español, el escenario me da igual», declaró antes del concierto. Aquí, según él, «la atención del público es más desinhibida, y parece que la gente es más consciente de la historia del jazz». Cuando aún no había cumplido los cinco años, su madre le regaló al pequeño Russell una guitarra de juguete, un hecho que, evocaba ayer el jazzman, fue fundamental en su vocación. Si bien el artista se creó un estilo de forma autodidacta Malone no cree «que nadie sea total y absolutamente autodidacta porque uno siempre aprende de los demás, sobre todo teniendo la oportunidad como he tenido yo de tocar con grandes músicos como Ray Brown o gente de este nivel y de seguir aprendiendo». El músico, que colaboró en el filme de Altman Kansas City , dice sonriendo que la experiencia le hizo «ganar mucho respeto por los actores porque había que estar en el plató a las cinco de la madrugada, y los músicos no estamos acostumbrados a levantarnos tan temprano».