LA PUNTILLA | O |
30 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.NO HAY que ser un lince para concluir que las del Apóstolo 2003 no han sido unas fiestas para que nadie se cuelgue medallas. Había una rectificación sobre años anteriores en el espíritu de los fuegos, más explosivos y menos «intelectuales», con lo que el favor popular estaba asegurado. Y había tres o cuatro conciertos atractivos, de los que uno, el principal, se fue al garete por imprevisión.