Patio de vecinos Padre e hijo recorren durante casi un mes más de 1.600 kilómetros del Camino; y dos excelentes cocineras ayudaron a 45 peregrinos burgaleses a llegar a Compostela
28 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Son padre e hijo, ciclistas, y ambos responden al mismo nombre y apodo: Manuel, los Bejaranos . Iniciaron su viaje en Benidorm hace 27 días y han recorrido más de 1.600 kilómetros. Manuel padre está escribiendo un libro sobre el Camino y esta es la tercera vez que consigue la compostela, y lo ha hecho siguiendo un particular itinerario; primero se desplazaron hasta Zaragoza, pasando por Albacete y Guadalajara; y desde allí decidieron emprender el Camino del Norte, el más complicado por lo accidentado del terreno y que atraviesa Burgos, Santander y Asturias, hasta llegar a Galicia por Ribadeo. Ambos mantienen que su motivación es únicamente religiosa y afirman haber conocido a un imitador de Pocholo que se dedica a auxiliar a los peregrinos durante el camino. Un total de 33 hombres y mujeres del convento salesiano de Nuestra Señora de las Nieves de Burgos llegaron ayer a Santiago. Durante el recorrido, niños y mayores se ayudaron mutuamente en la subida al alto de O Cebreiro. Además contaron con la inestimable ayuda de Brauli y Cristina , ambas cocineras que desde una furgoneta les preparaban diariamente los platos, entre los que no faltaba el típico cordero castellano, entre otras nutritivas recetas. Brauli dice haber aprendido durante este viaje muchísimo de la gastronomía gallega y se considera una experta en guisos y cocidos, eso sí, siempre les añade un poco de morcilla de su pueblo. Desde Mallorca Son 45 caminantes y proceden de distintos pueblos de Mallorca, aunque iniciaron juntos el Camino Francés en la localidad leonesa de Rábana. Estos jóvenes piensan en su mayoría que el motivo religioso no es lo que impulsa a la gente a hacer el Camino de Santiago, sino que más bien opinan que los albergues y polideportivos son un buen lugar para entablar amistades. Comentan además que ya casi entienden perfectamente el gallego, ya que tiene palabras iguales al mallorquín como can, vermello o vella.