?ocialistas y nacionalistas están convencidos de que va a haber un acuerdo. Miembros del PSOE ponen de relieve que pueden gobernar solos, ya que tiene mayoría. Pero el simple hecho de mencionar los pactos puntuales que es preciso efectuar para sacar adelante los grandes temas les produce «dores de cabeza». Es una solución que se adoptó en la última etapa de Xerardo Estévez, en las que unas veces el PSOE miraba hacia el PP y en otras hacia el BNG. Y en más de un caso se vio aprisionado por la pinza formada por ambos grupos. Bugallo quiere un pacto estable. Y Rego también, pero no a cualquier precio. Lo que está claro es que, si no hay pacto, el BNG va actuar como oposición. Y encontrará importantes aristas en temas como el PXOM, que va a convertirse en eje de los próximos cuatro años de mandato. Las negociaciones que sostienen ambos grupos no encontrarán grandes escollos en lo que atañe al programa. Uno de los asuntos que podría interponerse en el camino es el tratamiento de los residuos sólidos. Pero ahí los socialistas ya parten con una realidad preexistente. Si no fuese así ni iniciarían ya las negociaciones. Y algo hay que poner en el documento programático. «Ese tema non vai ser un elemento de discordia nin nengún cabalo de batalla», dicen los nacionalistas. No va a obstaculizar la firma del pacto. Lo que sí va a misa para el BNG es el cumplimiento de lo que se pacte con concreción a lo largo de los cuatro años. Si no es así, hay gente en el BNG partidaria de «rachar o acordo» en cualquier momento del mandato.