El líder socialista propone la reconstrucción del edificio Castromil de la plaza de Galicia, demolido en los 70 Los arquitectos decidirían si se repite el modelo o se queda en un guiño histórico
21 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.?os candidatos agotan sus últimas balas electorales, y dependiendo de las necesidades eligen un calibre u otro. Ayer, Bugallo largó un potente cañonazo que no dejará indiferente a ningún compostelano con memoria. El socialista promete que si vuelve a ser alcalde otros cuatro años levantará de nuevo el añorado edificio Castromil, demolido en 1975 para construir el primer aparcamiento subterráneo de Galicia. Asegura que no se trata sólo de resucitar un símbolo. Su idea es recuperar la función de la plaza como lugar de referencia para el transporte intercomarcal como sucedía hace décadas, lo que dio lugar a la aparición de varias pensiones en la zona. Los tiempos han cambiado y Santiago, dice Bugallo, necesita una nueva dársena urbana que incluyese las oficinas de las empresas de transporte, un punto de información turístico, un espacio para un negocio de hostelería (al estilo del viejo Quiqui Bar) y una planta para actividades culturales. El proyecto incluye la ampliación de las aceras de la plaza, que en la actualidad es el punto neurálgico por el que pasan casi todas la líneas. Cuestiones estéticas Lo que no tiene muy claro el candidato socialista es si el inmueble, que tendría un coste de 720.000 euros, recuperaría la estética del viejo edificio o si se opta por un nuevo formato que incluyera algún guiño al pasado. Esa decisión estaría en manos de los arquitectos. Y también de la empresa Castromil (ahora en el grupo Monbús) que es quien tiene la llave de la operación. Bugallo, ejerciendo de alcalde, firmó minutos antes de presentar este proyecto un convenio con el empresario Raúl López para que la empresa de transportes se haga cargo de un estudio de viabilidad del que se sabrá en medio año. Con la iniciativa, recordó el candidato, cobra sentido el esfuerzo de un pequeño grupo de arquitectos compostelanos que en los años 70, recogiendo el sentimiento generalizado de la ciudadanía, reclamaba la declaración de monumento histórico-artístico para el edificio. Incluso proponían proyectos alternativos firmados por los entonces jóvencísimos Almuíña, Baltar, Bartolomé o Casabella en los que incluían el aparcamiento, que según Sánchez Bugallo no vería alterada ahora su actividad. Ración de planos del PP Los arquitectos ganan protagonismo en la recta final de la campaña. Dositeo Rodríguez, en su habitual comparecencia ante los medios en la sede, sentó a su lado al profesional que desde hace casi un año ha trabajado en los proyectos que presentó en los últimos días. ¿Bugallo pide planos? Pues toma ración. José Emilio Peña desmenuzó con detalle cada una de las iniciativas e intentó desmontar con profesionalidad las dudas que asaltan a los adversarios políticos del PP. ¿El túnel entre Xeneral Pardiñas y San Clemente? Es viable. ¿La ciudad deportiva de Brañas de Sar? Dibujada al detalle. ¿El modelo de urbanización-aldeíta que defiende el partido? Allí lo tienen. Todas las «ocurrencias» -según Bugallo- recogidas en un panel y explicadas por las auténticas cabezas pensantes. El próximo domingo, entre otras muchas cosas, también se conocerá el impacto de estos golpes electorales de última hora. También aprovechó el candidato popular para afinar su ironía y declarar que estaría encantado de cambiar su chalé de Teo por la casita restaurada del alcalde, una estéril polémica en la que se han enzarzado los candidatos y que, probablemente, le importe un rábano a los ciudadanos.