Las varas de medir

| IGNACIO CARBALLO |

SANTIAGO

LA DISCREPANCIA entre empresarios y Administración a la hora de los balances es algo generalizado en todos los sectores, y es normal, pero cuando se trata de la actividad turística de Compostela el disenso se convierte en algo kafkiano. Ahora la explicación es que unos miden una cosa (los empresarios, sólo los hoteles del segmento medio y alto) y otros otra (el Concello, todos los hospedajes). Bien, damos por buena la diferencia, aunque alcance los veinte puntos en los resultados del «puente» de Semana Santa. Y, sobre todo, nos quedamos con la buena noticia que despeja los más aciagos temores tras la catástrofe del Prestige : la ocupación hotelera en Compostela, que a fin de cuentas es la síntesis de la de Galicia, no distó mucho de los dígitos del pasado año. Con estos datos en la mano, cabría esperar una tendencia similar de cara al puente del 1 de mayo y, sobre todo, con vistas al verano.