En los últimos meses florecen los carteles de «liquidación por cierre» tanto en el casco histórico como en los barrios de la ciudad
12 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.?os datos cantan. El IAE dice que los establecimientos comerciales crecen en Santiago, aunque lentamente, desde 1998. En el 2002 con respecto al 2001, 31 locales nuevos pasaron a engrosar el listado que paga el impuesto. Los datos también dicen que los puestos de trabajo en el comercio minorista, de acuerdo con las altas en la Seguridad Social, aumentaron en casi dos mil empleos. Pese a la claridad de los datos, un simple paseo por las calles de la ciudad descubre un panorama distinto. Los carteles de «liquidación total», «liquidación por cierre», «liquidación por jubilación» y «se traspasa» florecen por decenas en la ciudad. De la epidemia no se salva prácticamente ninguna zona de Santiago. El casco viejo, donde la remodelación de establecimientos es cada vez más habitual, también está contagiado por la amenaza del cierre. Desde la rúa Algalia de Arriba hasta Preguntorio (la zona más comercial del casco histórico) pueden contarse cinco carteles de liquidación, a los que hay que sumar otros tantos locales comerciales cerrados y reabiertos con otra actividad ligada al sector de los recuerdos para turistas. El sector textil Lo mismo ha ocurrido ya en la rúa do Vilar, donde el cierre de establecimientos del sector textil dio paso a los recuerdos. En la rúa Nova, el cartel de «se traspasa» cuelga de un comercio de manualidades. El Ensanche y otros barrios de la ciudad no está a salvo. Uno de los comercios más antiguos de la ciudad, Ceruelo, también dirá adiós. En República de Arxentina no falta la presencia del anuncio de cierre en un establecimiento de ropa infantil; tampoco se echa en falta en Santiago de Chile ni en A Rosa, ni siquiera en O Hórreo. El cierre afecta a todo tipo de establecimiento, pero los de la rama textil son los más numerosos y junto a ellos pueden encontrarse carteles en locales de todos los gremios; desde joyerías pasando por los de productos de manualidades, droguerías, perfumerías y zapaterías , peluquerías, quioscos, lencerías y distribuidores de material de oficina. Desde hace tiempo Un antiguo representante de Acotes que prefirió mantenerse en el anonimato aseguró que «la crisis afecta al pequeño comercio desde hace tiempo; el euro fue el detonante que terminó de matar las posibilidades de salir del bache». Las grandes superficies afectaron especialmente al sector textil y «por eso las liquidaciones se ceban en los comercios de ropa infantil, porque la gente se va a las grandes superficies, con las que no se puede competir». Un representante del sector de la juguetería, antiguo miembro de Compostela Monumental, coincide en que «hay miedo al consumo. El euro disparó todo pero los sueldos se mantienen; hay poco consumo». Además, apuntal, «en algunos casos hay poca profesionalidad».