El alcalde de Santiago, Xosé Sánchez Bugallo, comentó con mucha cautela los planes presentados por la Xunta y el Gobierno central. Se mostró interesado en conocer «más a fondo» el plan de revitalización económica y abogó por que, tras los efectos de la crisis del Prestige , el Ejecutivo concrete los plazos de actuación, toda vez que buena parte de las obras de las que se viene hablando en los últimos días ya estaban comprometidas desde hace tiempo. El caso del AVE es el más significativo. El regidor de la capital gallega indicó su interés por ver de forma más desglosada el contenido del Plan Galicia de la Xunta, que cuenta con un presupuesto global de 1.633 millones de euros, de los que 882 millones corresponderán a nuevas inversiones, entre las que definitivamente estará incluida la autovía de Noia, para felicidad del alcalde compostelano y sus homólogos de Ames y Brión. Inversiones a destiempo Otra de las preocupaciones del primer edil santiagués es el calendario de inversiones al entender que muchas de ellas se aplazan hasta el 2005 o el 2006. En este sentido destacó que la Xunta prevé destinar «una gran partida» a la promoción turística de Galicia pero cuestionó que para el 2003 se habiliten 30,6 millones de euros y en el 2004, Año Santo, sólo 6,2 millones de euros. A estas cifras habrá que añadir los 36 millones que repercutirán en la promoción turística anunciados por José María Aznar y el programa de actuaciones que impulsó la ministra de Educación Pilar del Castillo, en el que se recogía un buen número de actividades relacionadas con el fenómeno jacobeo que ya se iban a celebrar este mismo año. En este sentido, las inversiones estarían enfocadas hacia el turismo cultural y la ciudad de Santiago y el Camino se convertían en el eje principal de un programa del que todavía quedan por conocer muchos detalles. Todo, tal como reconoce el propio Gobierno, para «neutralizar la imagen negativa» que está transmitiendo Galicia.