Alumnos de Medicina asisten al acto de licenciatura; Luis Pasín se preocupa por los patos de la Alameda; y Xosé Sánchez Bugallo recibió a los jubilados del Concello
19 dic 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Adiós a la universidad La Facultad de Medicina despidió ayer a un montón de alumnos que durante seis años se han esforzado en aprender los entresijos del cuerpo humano. Al acto asistieron los profesores y familiares de los recién licenciados que a partir de ahora se enfrentarán a la empinada cuesta del MIR en algún hospital de la península. A vueltas con la lotería El sueño de un granadino trae de cabeza a los compostelanos. El caso es que desde que el anónimo vidente desveló que el Gordo de la Lotería recaería en Santiago, las ansias de los vecinos de la ciudad por encontrar la más mínima de las participaciones se han multiplicado. Pues bien, el numerito, 43.278, regresó ayer a la escena. El presidente de la asociación Trasrisan, José Luis Fernández Sueiro , confesó que la entidad lleva desde el mes de agosto repartiendo y vendiendo participaciones del número en cuestión tras adquirir nada menos que 81 décimos. La suerte está echada. De Raxoi a casa La jubilación ha llamado este año a las puertas de varios empleados del Ayuntamiento que ayer se acercaron al Pazo de Raxoi para despedirse de la que durante muchos años ha sido su morada laboral. El alcalde de Santiago, Xosé Sánchez Bugallo , la edil nacionalista, Encarna Otero , compañeros de fatiga y numerosos representantes de la corporación municipal despidieron a los recién jubilados en un acto al que no le faltó la emoción de los ex funcionarios. Los patos de la Alameda Preocupado. Así anda últimamente el concejal de Infraestructuras, Luis Pasín . Al parecer la vida de los patos de la Alameda no es un camino de rosas. Son tres, pero uno fue intervenido en la clínica Amigos la semana pasada a consecuencia de un tumor. Aunque el animal regresará hoy al parque, el edil teme que la recuperación pueda torcerse y la Alameda se quede sólo con dos ejemplares. Moraleja: que lo que Pasín reclama son más patos para uno de los principales pulmones de la ciudad. El belén de Sar Si hay un belén en la ciudad que corte la respiración, ese es sin duda el del claustro de la iglesia de Sar. Y es que sesenta metros cuadrados de nacimiento son, sin duda, muchos metros. No le falta detalle: figuras en movimiento, surtidores de agua, peces en el lago, rayos, truenos, y sobre todo el cariño de todos los feligreses que han colaborado en el monumental montaje. Esperemos que el belén de Sar eche a andar pronto, tan rápido como esperamos ver de nuevo al párroco, José Porto , de baja desde hace un mes.