La tecnología sustituye al lienzo

Mercedes Rozas SANTIAGO

SANTIAGO

El germen del cambio artístico se encuentra en estos jóvenes autores

22 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Con un sencillo y original diseño de catálogo, vuelve en su segunda convocatoria el premio del Auditorio, una cita que es de celebrar por cuanto supone acercarse a las últimas propuestas. Esto, cuando menos, es siempre interesante. Al abordar la valoración de estas obras, en general, comprobamos que en su planteamiento creativo poco o nada difieren de las experiencias reconocidas internacionalmente. La tecnología ha sustituido al lienzo y la imagen estática se ha transformado en imagen virtual. Los nuevos soportes se imponen en espacio a la pintura que se manifiesta, prácticamente, como presencia ocasional. Aun así conviene recuperar a los autores que, aunque parezca extemporáneo, se atreven en estos tiempos a utilizar los pigmentos y el pincel como modo de expresión: Alberto Mera, Jorge Rivera, Manuel Vázquez y Juan José Fuentes; los cuatro participan con puntos referenciales bien distintos que abarcan desde el compromiso con el mundo de lo cotidiano a la más pura reflexión estética. La mayoría de la obra de esta exposición gira en torno a las nuevas herramientas: videoarte, videoinstalación, fotografía digital... La percepción analítica de muchos de estos creadores consiste en estirar el proceso artístico al máximo a partir del tratamiento electrónico. En algunos casos las tentativas resultan estimables por sus contenidos, sobre todo cuando se plantea una atención especial por preocupaciones actuales y conflictos éticos. Es el caso de María Ruido y Luisa González. Lo mismo de atractivas resultan las intantáneas de Marc Quintana, Roberto Ribao y Olalla García, en las que sus autores se apropian de una realidad activada por la manipulación técnica. Innovación Los tentáculos informativos de estos artistas son muchos y muy variados, y el compromiso de innovación que se exige al arte de hoy es puesto a punto cada día con nuevas formas de producción. Siendo gente joven, el germen del cambio artístico se encuentra en ellos; sin embargo, en algunos tenemos la impresión de que confunden ingenio con creatividad y presente con oportunismo. El remedo de muñecos de peluche, mundos de Liliput o iconos entronizados sobre terciopelo se evidencian a la postre demasiado conocidos.