El ascensor de Raxoi se elevará mañana tras 19 meses de obras

La Voz R.M. | SANTIAGO

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Su instalación no elimina totalmente las barreras arquitectónicas en el interior del pazo municipal, pues para acceder a él habrá que subir todavía seis escalones

13 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Con total discreción. Sin discursos, sin boato, sin cámaras, sin políticos. Así iniciará su primer ascenso el elevador instalado en el palacio de Raxoi. Será mañana, y tampoco es que la entrada en funcionamiento de un artilugio tan común como necesario para la principal sede municipal merezca mayor atención de la corporación. Al fin y al cabo, sólo se trata de un ascensor, y aunque cualquier manual electoral dé por bueno que en campaña no sólo todo es inaugurable sino recomendablemente inaugurable, el caso de este elevador es sin duda una de esas excepciones que confirman cualquier regla. Sólo por tratarse de un servicio anunciado y esperado desde hace casi dos décadas, su entrada en funcionamiento lo hacía candidato a protagonizar una de esas escenas de manual en las que se prodigan los munícipes ante la proximidad de cualquier cita con las urnas. Y seguramente ésa fuese la intención de los gobernantes locales cuando comenzó su instalación. Claro que de eso hace ya 19 meses, más de año y medio en el que este proyecto vivió todo un rosario de demoras en el suministro de material y de paralizaciones por la deficiente instalación de las lunas que cubren la caja del ascensor. Hubo que retirar las iniciales y fabricar e instalar otras. La obra acabó por ser un despropósito al que la Administración municipal no supo poner freno hasta que el proyecto ya acumulaba un año largo de retraso. Y aún así, tras varias advertencias públicas a la adjudicataria de los trabajos, la situación no acabó de desbloquearse hasta que medió un decreto de la alcaldía. Seis peldaños todavía Demasiado tiempo para instalar un simple ascensor. Tanto que hasta esa sentencia popular que da por sentado que las cosas de palacio siempre van despacio se queda corta con este proyecto. Y tampoco le viene al dedo, precisamente, aquella que dice que nunca es tarde si la dicha es buena. Porque la dicha, en este caso, no se alcanza sin antes superar seis escalones. Una cuestión menor seguramente para la práctica totalidad de los funcionarios y de los ciudadanos que han de resolver sus cuestiones en Raxoi. Puede que también, incluso, para quienes aun sin ver limitada su autonomía personal sí tienen mermada su resistencia física por cuestión de edad o de salud. Y es que no hay color entre subir sólo seis escalones y enfrentarse, sin alternativa tecnológica, a los cincuenta que conducen al área de Urbanismo, la más visitada por los administrados. Pero esos peldaños sí son un obstáculo para los discapacitados físicos. Aunque indudablemente el ascensor facilitará su movilidad en el pazol, la barrera arquitectónica persiste para este colectivo. Otro retraso La concejala delegada para la Rehabilitación del Casco Viejo, Encarna Otero, ha justificado la existencia de este obstáculo. La maquinaria del elevador ha de ir bajo la caja. La alternativa de situarla en la parte más alta se desestimó porque afectaría a la cúpula que corona el hueco donde se ha instalado el ascensor. Sólo un pequeño elevador específico para personas que precisan silla de ruedas les permitirá superar esos peldaños. El artilugio se instalará, confirma Encarna Otero, a quien remite directamente el alcalde como responsable de la obra cuando se le manifiesta cualquier interés por este proyecto. Pero pese a que el Ayuntamiento ha tenido tiempo para programar su adquisición e instalarlo desde el 2001, todavía está sin contratar. Encarna Otero confirmaba ayer que el ascensor comenzará a funcionar mañana. Pero no habrá inauguración. «Os ascensores non se inauguran», dice. Posiblemente, pero aunque así fuese, la trayectoria de éste obliga cuando menos al recato.