Los bajos precios que percibe el agricultor por este popular producto amenaza con la miseria a veinticinco millones de familias del cono sur.
11 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Informar a los consumidores de que hay 25 millones de familias de países productores de café gravemente afectadas por los bajos precios de este producto es la misión del viaje a Santiago de Marvin Ernesto Chavarría, ingeniero nicaragüense que coordina parte de la actividad de la asociación Aldea Global Jinotega, integrada por 22 productores y dedicada a promover la producción y comercialización de productos a través del ahorro y el crédito alternativo. -¿El problema radica en superar esta crisis? -El problema está en las reglas injustas de comercialización, porque para nuestros productos no hay la apertura que se nos exige para los que nos llegan de fuera. El poder es desigual. -¿Qué deberíamos hacer los consumidores? -Ante todo no dejen de consumir café, porque el problema sería más grave, y pasaríamos de crisis a la miseria y el hambre. Lo que pedimos es que se den cuenta que de un kilo de café, del que salen 50 tazas a un euro cada una, el productor sólo recibe 80 céntimos de euro. El consumidor tiene que exigir a las transnacionales, a los gobiernos y organismos que tienen que ver con el comercio internacional para que nuestros agricultores reciban un precio justo, que nos ayuden a conseguir unas reglas de comercialización justas. Hoy es el café y mañana será otra cosa. -Y la solución no está en pedir dinero. -No, nuestros agricultores no quieren caridad, sino ayuda para lograr capacidad de generar su propio desarrollo, ser capaz de vivir en su entorno, de gestionar sus recursos. El café representa el 30% de las exportaciones de Nicaragua, y los pequeños productores son 143.000, repartidos en 134.00 hectáreas. -¿Cómo colaboran ONG como Intermón? -Para que se escuche nuestra voz internacionalmente. Y también, gracias a los proyectos de colaboración de esta y otras organizaciones, a que un millón de personas, de los cinco que somos en Nicaragua, que dispone de un un dólar al día, pueda tener un bocado que llevarse a la boca.