El abuelo pidió socorro por señas

La Voz

SANTIAGO

24 sep 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

A El domingo siguieron los destrozos y las amenazas y, en un determinado momento, según el fiscal, R. V.cogió cebo para ratones y se lo quiso hacer comer a su madre mientras la amenazaba con el puñal. Los gritos de sus hijas lo hicieron desistir. Agentes del Cuerpo Nacional de Policía, que ayer declararon también en calidad de testigos, acudieron dos veces a la vivienda. La primera, avisados por la madre de J. M. a través de un vecino, en un momento en el que pudo esquivar la vigilancia de su hijo. Pero no lograron detenerle porque se escapó. Tardó poco en salir de su escondite para seguir en sus trece. Y otra vez fue avisada la policía, esta vez por el padre, que consiguió despertar la atención de una vecina haciendo señas a través de la ventana. El calvario llegaba a su fin. Pero J. M. no se lo puso fácil a la policía. Antes de ser detenido, amenazó de muerte a diestro y siniestro, se cortó en una mano y dijo que se suicidaría, al tiempo que se ponía en el cuello el cuchillo con el que antes había agredido a su padre. Se resistió, por lo que tuvo que ser reducido. También tuvieron que utilizar la fuerza en comisaría, después de un arrebato de violencia en el que quiso romper una declaración con la que no estaba de acuerdo. A la espera de sentencia, J. M. R. V. permanece en prisión preventiva en la cárcel coruñesa de Teixeiro.