«Esta ciudad es muy generosa»

La Voz

SANTIAGO

Josefina Blanco, responsable de la Cocina Económica Cuando se acerca el mediodía, en las inmediaciones de San Agustín, es posible desafiar los principios elementales de la naturaleza. El aire deja de oler a oxígeno, es decir, a nada, y viene impregnado de aromas, como si bajara del cielo un prominente plato de guiso. Entonces, el oxígeno se convierte en el más preciado bocado y se piensa, por un momento, que se mastica por la nariz. Pero mientras uno sueña, en los fogones de la Cocina Económica, se construye la realidad, que tiene nombres y apellidos y se llama Josefina Blanco. La mujer que ha conseguido que los necesitados coman por la boca y los demás, por un instante, sueñen con la nariz.

08 jun 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Hay vidas que son como un libro de viajes. Escuchar a Josefina es como leer a Stevenson en sus andanzas por las praderas americanas. Josefina lleva un año en Santiago, al frente de la Cocina Económica, pero antes había surcado medio mundo. ¿¿Cómo vino a parar a Santiago de Compostela? ¿Por trabajo, claro. Pertenezco a las Hijas de Caridad de San Vicente de Paul; primero fui a Pamplona y luego nueve años a Australia. Viví en Sidney y Melbourne. ¿¿Y que hacía allí? ¿Ayudar a la comunidad hispana porque había mucho flujo migratorio. Cuando se estabilizaron, entonces me trajeron de vuelta a España; trabajé en Lugo, en Alcoy, Gijón, Cangas y, después, en Santiago. ¿¿Qué tal cocina? ¿Aquí superviso, me dedicó a la provisión de alimentos y al diseño del menú. ¿No me ha constestado... ¿Algunas cosas bien y otras peor, como todo el mundo. ¿¿Sabé que se dice por ahí que aquí se come muy bien? ¿Claro. He vivido anécdotas muy curiosas. Una vez, vinieron dos turistas a comer. Les dije que este era un lugar para gente necesitada. Y ellos me contestaron que se habían acercado hasta allí porque lo recomendaba su guía turística. ¿¿Y se sentaron a comer? ¿Ya no me acuerdo. ¿¿Qué ambiente se respira aquí a diario? ¿Muy bueno, porque esa es una faceta de la que nos hemos preocupado siempre mucho. A los transeúntes les gusta la tranquilidad. Sólo que, en alguna ocasión esporádica, hay algún alborotador que viene cargado. Pero son cosas sin importancia. Esa gente sufre y a veces no es consciente de lo que hace. Tienen muy buen corazón. ¿Una curiosidad: ¿se le ha quemado alguna vez la comida? ¿Desde que yo estoy aquí no ha sucedido nunca. Pero podría pasar, como en las mejores familias. ¿No cree usted? ¿¿Ofrecen menús distintos en las fechas señaladas? ¿Los domingos comen mejor; tienen costilletas de ternera, pollo o pavo. O incluso carne al horno, que les gusta mucho. También en los festivos ofrecemos unos platos más apetitosos. ¿¿Cuánto cuesta comer en la Cocina Económica? ¿A los transeúntes del albergue les da un vale Cáritas. Y al resto, se les cobra 20 céntimos al desayuno, 80 a la comida y 50 a la cena. Arreglan la jornada con sólo un euro y medio. ¿¿Y cómo se mantiene económicamente esto? ¿Gracias a las donaciones y a la gente de Compostela. Esta ciudad es muy generosa.