LOIS PEREIRA MI CALLE
26 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Se llama rúa do Rosario y ahora es paso automovilístico obligado de acceso a la ciudad desde Concheiros. La rúa remata en San Domingos de Bonaval y empieza en la de Home Santo, nombres que evocan un pasado presidido por las creencias que monopolizaba el cristianismo en el Occidente europeo. La rúa do Rosario está situada en pendiente suave de sube y baja aprovechando la ladera de A Almáciga -donde los irmandiños plegaron velas-, y más abajo está la de San Pedro. Los nombres vienen de la noche de los tiempos medievales, cuando se instauró la inventio jacobea y Santiago empezó su andadura como ciudad santa atrayendo a crédulos e incrédulos de los cuatro puntos cardinales. Entonces, aquí se acababa el mundo y en Fisterra se veía cómo la mar océana se tragaba el sol sin que se quemara, un prodigio alquímico de cada atardecer. Santiago era el campo de la estrella y señalaba el norte redentor desde la inspiración lumínica en plena noche cerrada. Eran otros tiempos ya idos, se escribía en petroglifos, la única teoría era la de las dos espadas y los artesanos azabacheros y plateros ya vendían al mejor postor foráneo. La cuestión era comer o no sobrevivir y, mientras tanto, se rezaba el santo rosario. redac.santiago@lavoz.com