ACTITUDES

La Voz

SANTIAGO

JOEL GÓMEZ SIN INTENCIÓN

25 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

¿Se pueden bañar las mujeres embarazadas? A nadie se le ocurre plantear hoy esa pregunta. Pero hasta que la higiene se legitimó como ciencia era una cuestión discutida y se justificaba la negativa con argumentos diversos que intentaban demostrar los inconvenientes de dicha práctica. Figura esta información en Fontes e lavadoiros do Concello de Santiago, el trabajo presentado recientemente por el Departamento Municipal de Sanidade y Aquagest. Ahí se encuentran datos que hoy, como mínimo sorprenden, como la identificación de suciedad con salud por parte de algunas personas, la costumbre generalizada de tiempos no tan pretéritos de asearse sólo los domingos, o la falta de agua potable en la mayoría de los domicilios. Era así en casi todas partes. Consejos médicos contrarios a prácticas hoy habituales, incluso prohibiciones desde púlpitos y confesionarios, o condena al índice de la censura de libros que recomendaban el baño, son otras cuestiones que ahora parecen anacronismos absurdos, que aparecen en la parte histórica de este interesante trabajo. Por eso, al leerlo, no dejan de sonrojar esas actitudes inmovilistas que más a menudo de lo deseable defienden quienes ostentan poderes públicos. «Mudam os tempos, mudam as vontades», escribió un celebrado poeta del XVII. Lástima que en el XXI no todos lo asuman aún. joel.gomez@lavoz.com