PRIMAVERA

La Voz

SANTIAGO

LUIS CRISTOBO VIENTO DEL NORTE

20 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Los hosteleros están que fuman en pipa ante un San José pasado por agua y consultan ya a los pitonisos de la atmósfera a ver si el dios de la lluvia, que es muy viajero, visitará Santiago en Semana Santa. San José es un santo callado y ha aguantado, impertérrito, la reprimenda hostelera, sabedor de que los afanes de este mundo no sirven para el otro, pero en el gabinete de prensa celestial están preocupados ante su abatimiento, así que acordaron de urgencia decretar un día de sol para levantar los ánimos alicaídos de un San José resignado y también de los mortales de Santiago y alrededores. Con el espíritu erguido y el sol luciente, los compostelanos se inyectaron ayer una dosis de optimismo existencial al calor del dios Sol, que todo lo hace revivir, justo cuando empieza la primavera en El Corte Inglés. Y es que, agotados por el trabajo, horrorizados por el paro, angustiados por el porvenir, hechizados por la televisión y aturdidos por los tranquilizantes, los vulgares mortales se han empeñado en resucitar la vieja quimera del movimiento continuo, el vértigo de la velocidad. Se trata del correr a toda prisa. Hacia dónde ha dejado de ser lo importante, lo crucial es moverse. Así se explica ese eslogan poético adjudicado a Santiago, donde la lluvia es arte. Es algo así como los seguros de vida, que sólo los cobras si abandonas este mundo. Pero qué mono queda. luis.cristobo@lavoz.com