RUBÉN SANTAMARTA MI CALLE
11 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Cuando decidí ponerle una X al mapa de mi vida y señalar Santiago como opción de futuro para al menos un curso, me sorprendió el nombre que tenían algunas rúas del improvisado callejero que eran las direcciones de la Universidad. Tenía cuando llegué a Compostela el nombre de esta calle bien grabado porque sabía que allí se cocía parte de mi futuro, en forma de matrícula y beca. Luego llegaron las historias de los veteranos, los que recordaban aquellos antiguos barracones de la residencia universitaria del mismo nombre, donde el menos raro tenía un perro por compañero de cuarto. Al poco tiempo resolví -en esa manía de ponerle el adverbio «más» a todas las cosas- que aquel era el lugar, sí, con más estudiantes por metro cuadrado, especialmente en los meses de octubre y noviembre. No me terminaba de convencer el apelativo de aquella calle pero me encantaba su ambiente. No ha cambiado mucho. Era visita obligada el parque Música en Compostela en los meses de calor, con un libro como excusa de intelectual que siempre anhela un universiario. Pasa como todo que uno se cansa por repetición, y un año entero de peregrinar a la facultad terminó por restarle algo de belleza al entorno. Y encima cuesta arriba. ruben.santamarta@lavoz.com