Foto: MARIO BERAMENDI Texto: ÁLVARO BALLESTEROS FEMENINO Y SINGULAR Ana Isabel Vieiro, escultora
23 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.En Bonaval, detrás del CGAC, hay una casa antigua habitada por seres de piedra. Veo a un niño con cara de bueno, a un señor de barba y túnica y a una mujer que extiende los brazos. Todos tienen la mirada fija y viven al cuidado de Ana Isabel, santiaguesa, de 29 años. Nadie habla. Sólo se escucha la voz de una pequeña radio. Ana se acerca al crío y le retoca el rostro, como una madre que lava la cara a su hijo por la mañana. Esa fría y empedrada mansión de Bonaval no es una casa sino un taller. El niño, el señor y la mujer son esculturas. Y Ana es la persona encargada de romper su silencio a través del lenguaje del arte. La fuerza expresiva. Como cada mañana, Ana camina por el callejón que hay entre el CGAC y San Domingos de Bonaval. Abre el portalón de la casa de piedra y enciende la radio. -¿Dónde aprendió el oficio de escultora? -En Maestro Mateo. Estudié allí durante cuatro años. Llevo en el taller un decenio. Mi padre ya se dedicaba a esto, tiene obras por todo el mundo. -Veo muchas figuras religiosas... -Pero también trabajo con esculturas modernas. Ya las he vendido. -¿Se vive de esto? -No, son unos ingresos extra. Pero es difícil ser autosuficiente con los ingresos que da el arte. Estoy esperando a ver si me dan una beca. -¿A quien le vende las vírgenes y los santos? -A las iglesias. -¿Se lo encargan? -Sí. Trabajo con algunas órdenes de Santiago. Por ejemplo, me encargaron un escudo de dos metros para la iglesia del Carmen de Arriba. La madre superiora de esa iglesia es muy maja, muy agradable. Pero cuando acabé esa obra, las monjas la enviaron a Coruña. Después hice una virgen de la Milagrosa de un metro cuarenta de alto para una parroquia de Bueu. -¿Le aburren las esculturas religiosas? -No, me gustan. Pero es más difícil trabajarlas. Depende mucho del estilo que encarguen. Si es románica, barroca, neoclásica. -¿Es usted muy creyente? -Sí, soy católica. -¿De las de misa todos los domingos? -Sólo de vez en cuando. Tengo mucho trabajo. Ahora estoy con un San Judas que me ha encargado la Xunta. -¿Para qué? -Fue una consellería, los del Xacobeo. También he trabajado para ellos con vírgenes románicas de piedra y en las que uso una técnica de policromado propia del siglo XII. -¿Le ayuda su padre? -Mucho, siempre ha sido mi gran maestro. -¿Cuáles son sus referentes artísticos? -No suelo fijarme mucho en el trabajo de los demás. -¿Qué le parece el arte contemporáneo? -Algunas cosas son muy interesantes, pero otras me parecen una chapuza. No les encuentro un sentido. Parece que son de risa, sin pies ni cabeza. Me gusta mucho Paco Leiro, por ejemplo. -¿De quién haría una escultura? -Me gustaría esculpir animales. Hacer un elefante grande a tamaño natural, con su cría. Es una cosa muy personal. Querría simbolizar con esa obra el trabajo de mi padre y el mío juntos. Todo lo que hemos aprendido. -¿Cómo reaccionaría si le encarga la Xunta de Galicia un retrato de Fraga? -Creo que la haría, no es muy difícil. Mi padre ya ha hecho un busto de él. -¿Su escultor favorito? -Miguel Ángel. -¿Qué museo prefiere: el CGAC o el de Bonaval? -Me gustan los dos. No me decanto ni por lo clásico ni por lo moderno. Recuerdo que disfruté mucho con la muestra de la colección Thyssen.