JESÚS TOMÉ EN CALIENTE
08 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Es ahora cuando llegan Fernández de Mesa, Bugallo y Fraga con las rebajas. Aseguran que la cumbre de ministros europeos es poco más que una reunión de vecinos que nos dejará muy bien delante de todo el continente y que no hay por qué alarmarse. Pero si aquí todos estábamos muy tranquilos hasta que empezamos a mosquearnos con los controles en los accesos de la ciudad para amedrentar al personal. Pero aquello sólo fue el principio. Después vinieron los registros casa por casa, las prácticas con gases lacrimógenos y perros adiestrados, hasta que nos acojonaron definitivamente con la prohibición de aparcar los coches en varias calles de la ciudad por temor a un atentado. ¡Qué gracia le hace a un señor que viva en Galeras que retiren todos los coches de la calzada porque igual nos ponen un petardazo! El miedo es libre y desde las instituciones nunca deberían haber acusado a los medios de comunicación de fomentar el alarmismo, porque en los últimos días no se ha contado ni ilustrado nada que no fuera verdad. En su afán por demostrar que Compostela está bajo control las fuerzas de seguridad han inquietado a la ciudadanía, que tendrá que pasar varios con el DNI entre los dientes. Sin lugar a dudas, el 11-S y los patéticos sucesos al hilo de la LOU han tenido mucho que ver. Pero esta vez se les ha ido un poco la pelota. Mientras no sean de goma...