AVENIDA DE VILAGARCÍA

La Voz

SANTIAGO

SOFÍA DE BENITO MI CALLE

31 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Calle corta y de escaso trasiego, fue uno de los últimos viales del Ensanche que se completó con edificios de hasta diez plantas. Todavía recuerdo los garajes de los celtiñas que tantas veces me acercaron a la ría de Noia cuando no llegaba al medio metro. Ahora, en aquellos mismos bajos hay un after hour, el Mala Vida, y enfrente la huevería de María, un tipo de comercio similar al antiguo ultramarinos que estoy convencida de que volverá a cuajar en las ciudades. En la avenida triunfa el viejo adoquín, como deben triunfar las dos arquitectas que eligieron como estudio el local de la cafetería Casablanca, un negocio que duró poco incompresiblemente porque tenía unas tapas excelentes. También hay un restaurante para principios de mes, el que regenta desde hace más de veinte años Moncho Vilas, y al que acudía casi todos los días pero no para comer, sino para comprarle un paquete de Ducados a mi padre que debía costar de aquella 35 pesetas (0.21 euros, qué ridiculo). También tenemos un restaurante para finales de mes, el Pizza Hut, que hace la mejor masa de cuantas pizzas se pueden comer en Santiago. Por último, debo acordarme de los Miramontes, los Suárez López o Sandra Alonso, que vivieron o viven, ya no sé, por estos lares. redac.santiago@lavoz.com