La Lou da paso a la «loucura»

Mario Beramendi Álvarez
MARIO BERAMENDI SANTIAGO

SANTIAGO

Los vecinos del Ensanche se vieron sorprendidos por una violenta batalla campal entre los estudiantes y la policía «¡Arrímense a la derecha, coño!». La voz del policía exhortaba a los transeúntes para que se refugiasen en portales y comercios. La mañana soleada invitaba al paseo en General Pardiñas, A Rosa y Fernando Terceiro. Pero una inesperada lluvia, en este caso de piedras y pelotazos, descargó en estas concurridas calles. Unos vecinos miraban por las ventanas, algunos ponían cara de susto y otros reprobaban el alboroto de los estudiantes. En A Rosa, incluso, hubo quien se atrevió a llamar «animal» a un agente por no lanzar la pelota de goma al aire. Pero los antidisturbios estaban más preocupados por los adoquines que volaban. Otra animalada.

15 dic 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

En Santiago, con un día soleado, la gente sale a pasear, pero no a esconderse o a taparse la cara o los oídos. Quizás por eso, ayer, podía verse en las calles del Ensanche tanta gente asustada. Los primeros contenedores se volcaron en General Pardiñas, esquina Carreira do Conde. Y allí, claro, también pudieron verse las primeras caras de sorpresa de comerciantes y transeúntes. También de la policía, que prontó bajó desde la Senra a disuadir a los alborotadores. Estos corrieron hasta el final de la calle General Pardiñas, lanzando piedras y bloqueando la calzada con vallas y contenedores. La policía, a rebufo, perseguía a los manifestantes con pelotas de goma. Fue en A Rosa donde se libró la batalla más cruenta. Las piedras y las botellas de vidrio parecía que tenían alas. Y allí, hasta se escondieron las palomas. Los agentes irrumpieron en la calle y los universitarios corrieron hacia Santiago de Chile. Hubo, incluso, dos estudiantes que se refugiaron en una mercería. Pero como no tenían cara de comprar ninguna prenda interior, la policía los detuvo. Para entonces, la carga había dispersado a los universitarios. Pero en la calle, la gente seguía atónita. Habían anunciado gaiteirada. Que fuertes suenan estos instrumentos a veces.