Parece ser que el falso técnico lo hace tan bien que es muy fácil picar. Pero a Canal Satélite no le vale con que la víctima denuncie haber sufrido un engaño. El abonado deberá pagar las 54.000 pesetas (324,55 euros) que cuesta el aparato ya que, bajo contrato, se ha comprometido a custodiarlo en régimen de alquiler. El estafador estaría vendiendo los codificadores robados a un precio muy inferior al de su valor real. Para que siguieran funcionando de modo ilegal bastaría con instalar una tarjeta pirata, que se puede adquirir por unas dos mil quinientas pesetas en el mercado negro. Desde Canal Satélite dijeron desconocer este tipo de estafa, pero han tomado nota de lo ocurrido en Santiago y están dispuestos a dar con el técnico de pacotilla.