JUAN CAPEÁNS MI CALLE
03 oct 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Antes de decir algo sobre la avenida de Lugo es conveniente delimitar su espacio. Un engaño urbanístico hace pensar a muchos compostelanos que esta calle comienza en la rotonda de Pontepedriña y que llega hasta la entrada posterior de los edificios administrativos de San Caetano. Pues no. Como bien saben los carteros, los vecinos que viven en las inmediaciones de Galuresa y unos pocos más, ese primer tramo pertenece al Hórreo. Se trata de una calle récord por muchos motivos. Es la que tiene más números (cerca de trescientos), en la que suceden más accidentes de tráfico y en la que se circula a más velocidad. Y también es la más coja: la vía del tren cercenó su desarrollo decisivamente. También es la más larga y alta. No le diga a un taxista «a la avenida de Lugo», porque le contestará «¿a qué altura?». Inauguró la última remodelación de esta calle en los años 90 el ex-presidente Felipe González en una de las pocas ocasiones que asistió a un acto de este tipo. Entonces aseguraron que el nuevo vial se adelantaba a las necesidades de la ciudad. Hoy, veinte mil vehículos se agolpan a diario en esta calle que debió haberse convertido en un gran bulevar en vez de en una improvisada autopista urbana que resta velocidad al crecimiento de Compostela. jcapeans.santiago@lavoz.com