Las 143 toneladas de residuos que se generan cada día obligan a cerrar el basurero dos años antes de lo previsto La actividad en la ciudad genera cada día 143 toneladas de residuos; o lo que es lo mismo, treinta veces el peso de un elefante africano. A este ritmo, en el vertedero municipal de Piñor no cabrá una monda de plátano a partir del 2003. Así que el basurero, inaugurado en 1995 para prestar servicio durante un decenio, tendrá que cerrar dos años antes de lo previsto. Es el plazo que tiene el Concello de Santiago para decidir qué hacer con los desechos de los compostelanos. En la mano, tres cartas: decantarse por Sogama, constuir una planta de gestión en el municipio y aceptar compartir el modelo de compostaje de Brión.
01 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Al vertedero de Piñor le quedan dos años de vida, a lo sumo hasta el 2004. Así que el Ayuntamiento tiene apenas unos meses para escoger un nuevo modelo de gestión de residuos adecuado para la ciudad. Tiene tres opciones. La oferta de Brión. El Concello de Brión ofrece a Santiago compartir la planta de compost y reciclaje que la Mancomunidade Serra do Barbanza ubicará en el monte Valiña (Lousame), sobre una parcela de 215.000 metros cuadrados. La instalación entrará en funcionamiento en año y medio, según el contrato firmado por la entidad supramunicipal con la empresa FCC. Construirla vale cuatrocientos millones de pesetas, aunque la entrada de Compostela en el proyecto encarecería los costes. Tratar un kilo de basura en esta planta se pagará a dos pesetas. Quedarse en la ciudad. El Ayuntamiento también estudia levantar en la ciudad una planta municipal para convertir los desechos orgánicos en abono y reciclar los inorgánicos, un sistema muy similar al que funciona en A Coruña. De las arcas municipales tendrían que salir 1.300 millones para las obras. Esta cantidad se duplicaría si también se incluyera un tren de biometanización, cuya virtud es obtener energía a partir de gases de residuos. Aceptar Sogama. La Sociedade Galega do Medio Ambiente tiene capacidad en sus instalaciones de Cerceda para tratar la basura de Santiago. Con los restos que no alcanza a recuperar para el uso elabora un combustible que luego quema para obtener energía eléctrica. Este proceso de valorización de la materia no lo comparte el Bloque Nacionalista Galego, partido en el que milita el edil Néstor Rego, delegado de residuos. El coste por kilo de desecho tratado supera las seis pesetas.