El saldo vegetativo de municipios como Ames contrasta con el de las grandes urbes gallegas. En el Concello que dirige José Astray han nacido 229 niños el año pasado (195 en 1999), y sólo murieron 93 personas, por lo que su población, a finales del 2000, se situaba en 17.371 habitantes. Un crecimiento que, a juicio de expertos en demografía acabará pasando factura. «Ames y Teo se han beneficiado de un crecimiento rápido, pero el desbloqueo de la construcción en Santiago provocará el retorno de muchos emigrados forzosos y volverán a producirse desequilibrios», afirma Andrés Precedo, director xeral de Desenvolvemento Comarcal. Estas reflexiones las ratifica Julio Hernández, profesor titular de Xeografía Humana de la Facultade de Xeografía e Historia, quien apunta que los municipios limítrofes tendrán que replantearse los servicios que ofrecen a la población y Santiago deberá planificar de nuevo su sistema sanitario y su red de residencias para la tercera edad, «muy escasa».