ROMERO DONALLO

La Voz

SANTIAGO

JUAN CAPEÁNS GARRIDO MI CALLE

23 jun 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Me parece un buen momento para hablar de Romero Donallo, porque ya no es lo que era. La piqueta, que todo lo cambia, nos mostrará un bulevar totalmente renovado en cuestión de meses. El caso es que allí viví los 15 primeros años de mi vida, y desde mi casa, que hacía esquina con la avenida de Vilagarcía, fui testigo directo de los cambios que hubo en esta media calle. Y digo media calle porque la otra media está sin acabar. Era una auténtica frontera. Más allá, la capital de la movida mental. Mi edificio era y es el más feo de Santiago, pero daba la cara por el resto del Ensanche, que no le va a la zaga. Y sin embargo, le guardo cariño. Desde allí vi decenas de accidentes de tráfico. Miles de camiones hicieron temblar mi casa. Fueron incontables los paraguas que cedieron al viento. Pero de todos los recuerdos, me quedo con el de tardes como la de ayer. En las vísperas de San Juan me sentaba ante la ventana y tras certificar la muerte del sol tras el cine Avenida me ponía a sumar los fuegos que alcanzaban mi vista. En Conxo, en el Castiñeiriño, en Outeiro... Llegaba a contar hasta veinte columnas de humo que se elevaban hasta el cielo, allí donde debe estar un Juan tan admirado como desconocido y que sin saberlo me prestó su nombre y algo más. jcapeans.santiago@lavoz.com