Las familias numerosas coinciden en que las medidas para incentivar los nacimientos son insuficientes En las décadas de los años 60 y 70 asistimos al llamado «baby boom»; entonces, las familias numerosas eran habituales y nadie se sorprendía cuando el vecino celebraba la llegada de su quinto o sexto hijo. Esta situación fue cambiando y en la actualidad la sorpresa salta ya con el nacimiento del tercero. Las familias numerosas consultadas consideran que los recursos económicos, la inestabilidad laboral, la comodidad de la pareja, el ansia de libertad personal y la incapacidad para asumir sacrificios determinan el número de hijos por pareja. La falta de ayudas es también una queja general de las familias numerosas de Santiago.
16 jun 2001 . Actualizado a las 07:00 h.M.M. SANTIAGO Las familias numerosas consideran que las medidas de la Administración para incentivar la natalidad son «puro aire, cuando los niños eran pequeños nunca recibímos ayuda», comenta Victoria Boquete, que tiene seis hijos. Josefa Cambeiro (también madre de seis hijos) recuerda que «las matrículas de la Universidad fueron gratis, porque yo soy maestra, pero habría tenido el mismo derecho con un hijo». Marcial González, que tuvo ocho hijos (dos fallecieron), aún recuerda con tristeza que «en mi lucha por salvar a uno de mis hijos fue al extranjero y lo pagaron, pero como lo habrían hecho con cualquiera». Bárbara Muñoz, con ocho hijos pequeños, considera que «las medidas y las ayudas son pura demagogia». Por su condición de familia numerosa debe pagar un recibo de agua con muchos metros cúbicos de exceso; y por la misma razón, debe hacer frente al seguro y a los impuestos de un coche familiar: «Yo compré un coche grande por necesidad, pero pago impuestos de lujo y un seguro altisímo». Las principales críticas se centran en las escasas ayudas para vivienda y en que las de la Xunta no se adapten a las necesidades de las familias numerosas. La caída de la natalidad se relaciona con el «egoísmo de las personas, no es una cuestión de dinero; para ir al Caribe hay recursos», reflexiona Marcial González. Victoria Boquete cree que la razón es «que los trabajos están mal: eventuales y sueldos bajos». La incorporación de la mujer al mundo laboral es determinante, incide Blanca Mariño.