Medicina se ha convertido estos días en un hervidero de información El Instituto de Medicina Legal de Santiago ha sabido reaccionar ante la aparición en la Costa da Morte de cuerpos procedentes del accidente de Castelo de Paiva, en Portugal. La Facultade de Medicina es estos días un hervidero de información en el que los periodistas de España y Portugal han montado su base de operaciones bajo la premisa de la colaboración y el entendimiento.
09 mar 2001 . Actualizado a las 06:00 h.N. M. SANTIAGO El idioma es lo de menos estos días en la Facultade de Medicina de Santiago, en cuya parte trasera se encuentra el Instituto de Medicina Legal que dirige el profesor Luis Concheiro. Los profesionales de la información tanto de España como de Portugal son muchos, un par de docenas. Los jornalistas de allá son los plumillas de aquí, y aunque los fotógrafos y los cámaras de televisión se llamen camarógrafos en Portugal, su labor es la misma. Entre todos se habla el portuñol, porque los portugueses, salvo excepciones, se esfuerzan por hablar castellano, mientras que los españoles tiran del gallego haciendo las terminaciones en «ao». El resultado es un idioma raro, pero muy útil. Los jornalistas lusos son más agresivos y directos a la hora de preguntar que los de aquí. El sistema de trabajo de las cadenas de televisión también es diferente, tirando mucho de la iluminación artificial y los directos, muchos directos vía satélite. Donde no hay absolutamente ninguna diferencia es en la cafetería de la Facultade de Medicina. En la hora del café, unos y otros comparten mesa y platos combinados junto a la ventana de la parte de atrás, la que tiene vistas justo a la puerta del Instituto de Medicina Legal. Mientras se zampa una hamburguesa, Bernardo, periodista de televisión de la SIC, controla por el rabillo del ojo si entra o sale algún cadáver. Sus colegas hablan mucho y tendido por el teléfono móvil, entran y salen, montan y desmontan las cámaras y siempre intentan verificar cualquier rumor nuevo con los periodistas de aquí. «¿Podes confirmar se un dos mortos tiña un reloxio cunha hora menos?», preguntan desde la RTP. «¿Podes confirmar un novo achádego?, «¿podes confirmar?, ¿podes confirmar?». Con lo que sí han tenido una suerte inusual es con los profesionales que dirige Concheiro. Blanco Pampín o Benito López de Abajo no han escatimado en esfuerzos para atender a todos aquellos que les han preguntado algo, y eso dice mucho de la humanidad de este equipo. Al darle las gracias, Blanco Pampín contesta: «No, gracias a vosotros por estar ahí». Créanlo, eso no es nada habitual en la profesión de informar. Españoles y portugueses se intercambian números de teléfono y seguro que, aunque se encontraron por culpa de una tragedia terrible, de esta convivencia saldrá algo bonito.