En Negreira, como en Marruecos

EMILIO FORJÁN NEGREIRA

SANTIAGO

Vecinos, empresarios y Ayuntamiento ayudan a la familia marroquí que perdió su casa en un incendio Los siete miembros de la familia de origen magrebí cuyo hogar en Negreira resultó calcinado el lunes pasado podrán volver pronto a su casa. Será gracias a la ayuda de vecinos, empresarios locales y Concello. Todos colaboran para acelerar las tareas de reparación en el inmueble. Los afectados agradecen a la Guardia Civil su pronta intervención del lunes. El Instituto Armado difundió ayer en una nota pública los hechos, publicados por La Voz el martes pasado.

23 feb 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

La rápida intervención de una patrulla de la Guardia Civil de Negreira evitó el pasado lunes víctimas y daños materiales de mayor cuantía en el incendio de un segundo piso en la rúa Nelson Mandela de la villa. El agente, Miguel Ángel Vila, llegó hasta el piso superior y tras serenar a una madre y su hija de dos años de edad, logró ponerlas a salvo. El fuego, que se inició en un armario empotrado de una de las habitaciones del segundo piso del número 12 de la rúa Nelson Mandela, y en la que residía una familia de origen marroquí, provocó una espesa humareda que rápidamente se extendió por las escaleras hasta el tercer piso. Una vez que la familia marroquí había abandonado su inmueble y se encontraban sanos y salvos en la calle, una patrulla de la Guardia Civil se personó en el lugar de los hechos y comprobó como una madre y su hijas de dos años de edad, ambas naturales de Negreira, pedían auxilio desde una ventana. Fue entonces cuando sin dudarlo un instante, el agente, Miguel Ángel Vila, decidió acceder hasta la vivienda con una linterna y tras tranquilizar a la madre y a su hija, las convenció para que le acompañásen por las escaleras hasta la calle. Para ello, echó mano de unas toallas mojadas en agua y les indicó que se las pusieran en la cara y contuvieran la respiración en lo posible para evitar la inhalación del denso humo negro, y ponerse finalmente a salvo en la calle. Perseverancia Pero no finalizada su actuación, Miguel Ángel Vila subió al segundo piso y retiró la bombona de butano de la cocina. Posteriormente, auxiliado con dos extintores de los vecinos, se adentró en la habitación para ralentizar el fuego y las altas temperaturas del interior del inmueble. La intervención final de los miembros de Protección Civil de Brión con equipos de respiración.