El temporal y la crisis del vacuno reducen las ventas de los puestos del mercado de Abastos Sobra carne y falta pescado fresco. Nunca llueve a gusto de todos, dice el refrán. Pero aquí llueve sobre mojado para enojo de todos, salvo los vegetarianos. La borrasca decidió dormir todo el otoño en Galicia y ha dejado sin existencias de pescado fresco a las comerciantes de la plaza. Este año, dicen, han vendido un 20% menos. Otro temporal psicológico también ha amargado los paladares de los usuarios. Nuevos casos de vacas enfermas, nuevas medidas, degustaciones gratuitas, avalancha de informaciones. De locos.
08 ene 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Dos crisis sin relación de causalidad amenazan la rentabilidad anual de los comerciantes de la plaza de Abastos: el temporal y el mal de las vacas locas. Los vendedores de pescado tiran del frigorífico y de la nevera y el poco producto fresco apenas se vende porque los precios se suben a las nubes. Así las cosas, las peixeiras aseguran que en los últimos tres meses han comercializado un 20% menos que en campañas precedentes. Muchos puestos se hallan cerrados y en los pocos que están abiertos los ánimos son más grises que las propias nubes que amenazan de nuevo con la tediosa lluvia. Los vendedores subsisten con el pescado de piscifactoría (rodaballo, lubina). «Gracias a eso imos tirando», aseguran dos comerciantes de Ribeira en una de las casillas. Los cálculos de los negocios de carne son aún más desalentadores. Algunos aseguran que venden un 50% por ciento menos que en los años anteriores. Es el caso de Esteban Martínez: «¿Vacas locas? Esto é unha merenda de negros», concluye irritado.