El ocaso de los clavelitos

E. Á. SANTIAGO

SANTIAGO

Las tunas de la Universidad se quedan sin componentes y mantienen una existencia casi institucional Últimamente les van los boleros. Hartos de los Clavelitos, Fonseca o la Tuna compostelana, prefieren a Los Panchos o a María Dolores Pradera. De las cinco tunas existentes en la Universidad, sólo tres se mantienen activas a pesar de que necesitan una renovación de miembros.

12 dic 2000 . Actualizado a las 06:00 h.

Están hartos de su fama de vagos. La mayoría ha terminado ya su carrera y ha empezado otra. Tampoco están de acuerdo en que con el traje de tuno se ligue más. En lo que sí responden unánimemente es en la necesaria renovación de sus miembros. Son tunos, llevan la bandurria en el alma y esgrimen las rondas por bandera. De las cinco tunas de la Universidad, sólo la de Derecho, la Compostelana y la Tuniña femenina siguen vigentes, mientras que las de Farmacia y Medicina mantienen una existencia meramente institucional. Tradicionalmente inseparables de la USC, reconocen que la moda de hacerse tuno ha pasado a la historia, «hay una fama inmerecida de que los miembros de la tuna son fachas. Pero hay que recordar que somos la primera tuna de España, creada en 1876», asegura el presidente de la Compostelana, Moisés Blanco. Iván Sánchez, uno de los componentes de la Tuna de Derecho, es de los que creen que estos colectivos han de actualizarse e incorporar nuevos repertorios, a pesar de que aún no hay quien se resista a pedir los clavelitos, «ahora nos gusta mucho tocar boleros, pero canciones como Clavelitos o Fonseca hay que tenerlas siempre preparadas porque son la Biblia y siempre te las piden». Éxito en Portugal Especialista en traerse premios de los certámenes celebrados en Portugal, los miembros de la tuna de Derecho aseguran que éste no es un negocio, «sólo se gana para mantenernos. El traje cuesta 50.000 pesetas, además de la guitarra y los viajes, pero yo no considero tunos a los que lo hacen por dinero», indica Iván.