La «santiña» apareció en Vilouchada casi al mismo tiempo que la Guardia Civil detenía al autor del hurto La desaparición de la Virgen del Carmen de Vilouchada, en Trazo, es como la historia de un secuestro. Se la llevaron contra su voluntad del altar que ocupa hace más de doscientos años. La Guardia Civil se puso manos a la obra y el secuestrador, al verse acorralado, decidió liberar a la imagen en la puerta de su capilla, hasta que la encontró empapada un chaval del pueblo. En el trasiego, la «santiña» perdió una mano y el escapulario. El autor del hurto ha sido detenido. Dicen que tuvo un mal día.
07 nov 2000 . Actualizado a las 06:00 h.NACHO MIRÁS SANTIAGO La imagen de la Virgen del Carmen llevaba doscientos años sin moverse de Vilouchada. Pero el día 17 del mes pasado, los vecinos la echaron en falta. La capilla estaba en obras y las sospechas apuntaron al albañil. La Guardia Civil se puso manos a la obra. Eran casi las nueve de la mañana del pasado domingo cuando el nieto de José Rey, el «fabriqueiro», alarmaba a gritos a su abuelo, que había ido a tocar las campanas: «Abuelo, a santiña, abuelo, a santiña está aí fóra». La Virgen había pasado la noche a la intemperie. Alguien la había devuelto, quizás presionado al saber que el asunto había salido en los periódicos y al verse cercado por la Guardia Civil. La santa está en buenas condiciones, pero le falta la mano derecha, que apareció sobre la tapia del cementerio.