El Mundial que nos viene

La fase final se abrirá con unos cuartos que combinan presencia de favoritos con revelaciones que no descartan la campanada


Talento croata para superar al ultradefensivo equipo ruso

El fútbol no mueve el corazón de los rusos, aunque al ser el Mundial de casa los estadios están llenos y la gente se ha volcado con su selección. La rusa es una liga menor en Europa, sin grandes estrellas. Pasar a octavos ya era para ellos un éxito. Ahora, tras eliminar a España, sueñan con ganar el Mundial.

Juegan enrocados en defensa, sin dejar espacios, no quieren la pelota y buscan alguna contra o acciones a balón parado para crear peligro. Una racanería que ha sido efectiva y los ha llevado hasta los cuartos de final. Alexander Golovín y Chéryshev, formado en la cantera del Real Madrid, son los que marcan alguna diferencia técnica. Rusia ocupa el puesto 70 en el ránking de la FIFA

Croacia es una selección plagada de talento, Luka Modric, Rakitic, Mandzukic y Ante Rebic, que ha despuntado en este Mundial, son sus estrellas. Saben lo que se encontrarán y deberán analizar los errores cometidos por España para no tropezar en la misma piedra.

Los croatas tienen por delante una oportunidad de oro para hacer historia en este Mundial y emular a la generación de Francia 98. La selección no ha parado de crecer. Daniel Subasic, su portero, solo ha recibido un tanto en lo que va de Mundial.

suecia - inglaterra

Kane, la mejor arma para derribar el muro sueco

Suecia ha vuelto a meterse entre los ocho mejores del mundo 24 años después de que lo lograse en Estados Unidos, en 1994, Mundial en el que acabó tercera. Los suecos viven su etapa pos Ibrahimovic, su gran estrella en la última década, que renunció a la selección tras la Eurocopa del 2016. Tras estar a la sombra de un crac, su lema ahora es «juntos seremos más fuertes». Suecia no es brillante, aunque prevalece el equipo y el colectivo por encima de cualquier otra consideración. Su virtud es el trabajo defensivo, no encajar goles. En la repesca para el Mundial dejó fuera a Italia, y en la fase de grupos, a Alemania. Serios avisos de su propuesta.

Inglaterra tiene en sus filas a Harry Kane, el pichichi del Mundial con seis tantos (tres de ellos de penalti). Es un futbolista que tiene gol y que vive cómodo en el área. Puede abrir la lata. Kane solo es la punta del iceberg de una selección inglesa que da paso a una nueva generación. La media es de 25,9 años, la tercera más baja por detrás de Nigeria y Alemania. El portero Pickford, el héroe parapenaltis frente a Colombia, tiene solo 24 años.

Los ingleses viven subidos en una nube y han hecho olvidar a los David Beckham, Lampard, Steven Gerrard, Rooney y compañía.

brasil - bélgica

Un cruce con ingredientes de partido memorable

El Brasil-Bélgica tiene muchos boletos para ser el partido del Mundial. Por el favoritismo de los sudamericanos para ganar el título, por el nivel que están dando los europeos, por el fútbol atrevido por el que ambos pueden apostar (en el caso de los belgas no hay duda) y por la constelación de excelentes peloteros que se darán cita sobre el verde.

Brasil, que tiene la baja de Casemiro por sanción, llega al penúltimo paso antes de la final en ascenso. Con Neymar recogiendo el testigo de Coutinho, que fue el primero en acelerar. Además, Tite ha sido capaz de combinar fútbol y músculo, enterrando la canarinha industrial de Felipão y recuperando la esencia del juego brasileño pero a partir del orden defensivo.

Roberto Martínez, el catalán que gobierna Bélgica desde el banquillo, ha dado con la tecla para conseguir que la mejor generación -por encima de los míticos Pfaff, Vercauteren y Ceulemans- haga de su fútbol una perfecta sinfonía, capaz de marcar 12 goles en cuatro partidos a partir de un 3-4-3 que lo dice todo: riesgos en defensa y pegada en ataque.

Los dos contendientes llegan a cuartos con partidos épicos a sus espaldas. Brasil ante Costa Rica y Bélgica remontando dos goles en un suspiro para cargarse a Japón.

uruguay - francia

El espíritu charrúa como arma ante la velocidad gala

El espíritu de Uruguay, aunque sea sin Cavani, casi descartado, frente a la velocidad de Francia. Un choque de estilos por una plaza en semifinales.

Uruguay se ha convertido en el segundo equipo de muchos. Por su combatividad, un sistema defensivo que raya la perfección, un centro del campo con jugadores emergentes que le da el toque de calidad, y su pegada. Así ha ejecutado su plan perfecto: cuatro partidos y cuatro victorias. El gran problema es que mañana le faltará su máximo goleador, Edinson Cavani, que causará baja por una lesión en el gemelo.

La baja de uno de los grandes puntales allana el camino de una Francia que ha ido a más tras un discreto inicio que obligó a Deschamps, que ganó la única estrella de Francia como jugador, a ajustar su plan: Meter a Giroud como delantero boya para abrir espacios para Griezmann y dejar el campo abierto para las carreras y habilidad de Mbappé, que en el duelo de octavos ante Argentina fue el mejor de largo. Los tres, arropados por un centro del campo con músculo y fútbol.

La diferencia entre ambos está en el fondo de armario. Francia se llevó a Rusia una convocatoria de ensueño y en Uruguay Tabárez cree ciegamente en el once tipo. Stuani, el delantero del Girona, será la gran novedad por exigencias del guion.

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