«Boss»

Alejandra Martínez Guarddon

RELATOS DE VERÁN

04 ago 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Ahora lo entendía. Habían compartido muchos momentos allí. Muchas tardes de verano de no hacer nada, solo estar tumbados, tranquilos y disfrutando de la mutua compañía. Las amorosas. Así se llamaba aquel trocito de cielo. Lindo nombre para un lugar tan especial. Su madre había conocido aquel rinconcito gracias a su abuelo. A él le gustaba aquella esquinita de océano precisamente por eso, porque era una playita pequeña y solía ir la gente justa. Ideal para dormir la siesta, leer un poco y descansar.

No le conoció. Tenía apenas un año cuando un cáncer se lo llevó. Lo que fue descubriendo sobre él fue por anécdotas que su madre le contaba y por lugares como aquel. Y porque tanto en ella como en su abuela había sido capaz de sentir su energía. Siempre le había fascinado lo vivo que estaba su recuerdo. La cantidad de maravillosos detalles que pese al paso del tiempo lo mantenían presente. Admiraba a su madre por eso, por esa tenacidad para no dejarlo marchar. Un tatuaje en su muñeca derecha: boss, así lo había llamado cariñosamente en vida. Una «J» de plata adornando su cuello (la inicial de su nombre), un frasco de su colonia en el aseo, fotos, cartas … Incluso un pequeño relato que le había dedicado el verano después de su muerte. «Era verdad, nadie se va totalmente mientras alguien lo recuerde», pensó.

Ahora era su turno, ahora le tocaba a él sentirlo en su piel. Y allí estaba, sentado en la que fue su playa mirando al infinito. Sintiendo su presencia como si estuviese sentada a su lado. Sonrió al tropezar con el libro que había traído, sin duda te recordaré en cada página mamá. Dejó que un par de lágrimas resbalasen por su mejilla. El recuerdo dolía. Recogió sus cosas y comenzó a caminar. Debía regresar a casa. Miró hacia arriba, a la barandilla. En lo alto de la rampa le esperaban dos niñas, ambas le abrazaron efusivamente cuando las alcanzó. Y en aquel momento, con un escalofrío que les inundó por completo, pasado, presente y futuro se fusionaron en uno.

Alejandra Martínez Guarddon. Maestra. 44 años. A Coruña