Un despertar diferente

Sara Maine Badri RELATO

RELATOS DE VERÁN

Apenas eran las 7:30, suena el despertador. Un nuevo día daba su comienzo cuando los primeros rayos de luz, que atravesaban su cortina color rosa pastel, iluminaban su cuarto dando una sensación de calidez. Aisha permanecía en su lecho un par de minutos más al poco de sonar el despertador. Sentir como el sol acariciaba su rostro a la vez que despejaba su mente, formaban parte de su ritual mañanero.

Para desayunar se servía una buena taza de café a la que se iban sumando varias incógnitas, que se estrenaban como el motor de sus primeros pensamientos a lo largo del día. Y por si esto fuera poco, a estas preguntas necesitaba encontrar respuestas obviamente y, aquello, día tras día, la consumía por dentro. Aisha, trató de entender que es lo que le estaba sucediendo pero no pudo dar con ello tan fácilmente.

A veces, sentía que esa extraña y continua necesidad de buscar el porqué de las cosas la desgastaba hasta sobrepasar los límites. Otras, sin embargo, se sentía con las pilas recargadas y las miras colocadas sobre lo que más le tranquilizaba el alma, el saber. Y de entre todas las dudas que le surgían, poner nombre a su situación, era la mayor de todas.

­-¿Es posible que esto solo me suceda a mí?- se preguntaba Aisha mientras hacía un análisis rápido a la gente de su alrededor. Nunca antes había experimentado algo igual y desconocía el origen misterioso a sus insaciables ansias de saber. Las bibliotecas para Aisha se habían convertido en lugares de culto y adoración. Una vez dentro, se sumergía en la búsqueda de todo aquello cuanto necesitaba entender y comprender. Solo allí era capaz de descifrar y unir piezas, como si de un puzle se tratase.

Entonces cayó en sus manos el libro que dará respuesta a todas las anteriores: Síndrome de la curiosidad. Tras hojear sus páginas, Aisha fue consciente de que esto era lo que padecía. Aquel día, al fin, había resuelto el enigma.

En los tiempos que corren y el estilo frenético de vida que llevamos, detenerse para observar y reflexionar sobre los más mínimos detalles es todo un privilegio. Aisha desde luego, era toda una afortunada.

Sara Maine Badri, estudiante, 22 años, Arteixo.