Luz María Calderón García. 72 años. Ferrol. Jubilada
21 ago 2017 . Actualizado a las 05:00 h.Como cada mañana desde hacía varios meses, subió a toda prisa las empinadas escaleras que conducían al piso superior. Un poco sofocada por la carrera, se paró para tomar un respiro ante la puerta de acero pintada de blanco con una placa que indicaba LABORATORY. Marcó la contraseña en el panel de control situado a su derecha, y al traspasarla y sentarse ante su mesa de trabajo, experimentó la misma sensación mezcla de felicidad y añoranza que se repetía día tras día, al contemplar desde los amplios ventanales el maravilloso espectáculo de las olas lamiendo, como si de un amante ansioso se tratara, las rocas y la pequeña playa situada debajo de las cristaleras.
¡El mar, siempre el mar! Una constante en su vida. Con nostalgia, su pensamiento voló al otro lado del océano, hacia el pueblo marinero donde había crecido, y al que había vuelto al terminar sus estudios, ilusionada con su flamante título universitario de licenciada en Biología Marina, dispuesta a comerse el mundo.
Tras decenas de solicitudes de trabajo, montones de entrevistas, oficinas de empleo, visitas al psicólogo y al psiquiatra, el mundo era el que se la estaba comiendo. No encontraba ninguna salida, la frustración la estaba venciendo, solo la aliviaba la proximidad del mar.
Caminando por el arenal, eterno escenario de sus juegos de niña y testigo mudo de sus primeros amores adolescentes, rumiando su amargura, lastró sus bolsillos con los redondeados guijarros que la marea iba dejando diseminados por la orilla. Llegó hasta la diminuta cala que había al final. Sin darse cuenta dio un paso, luego dos… adentrándose en el agua. Algo brillante que venía flotando chocó contra una de sus manos y la hizo volver a la realidad ¡una botella!
La cogió pensando que sería algún juego de críos, pero en su interior cuidadosamente protegidas había unas notas de un grupo de biólogos de un Instituto Oceanográfico de La Florida que estaban investigando sobre el flujo de las corrientes marinas a través del Atlántico. Al pie de las notas, un número de contacto...