¡Por fin!

Judit pousada freire

RELATOS DE VERÁN

Judit Pousada Freire. 52 años

07 ago 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

Remedios sonríe y es feliz. Es feliz y sonríe en silencio, sentada en su cocina blanca, luminosa. Sonríe para sí, y su felicidad recién encontrada le hace sentir un cosquilleo interno que hacía años -¡no, décadas!- que no sentía, y hace que se encuentre a sí misma.

Remedios, desde que tiene recuerdos, recuerda que siempre ha intentado complacer a alguien, siguiendo siempre en silencio contrariado normas impuestas: a sus padres agotados de trabajo y rutina diaria; a sus hermanos, intentando protegerles de iras paternas ocultas, a sus maestros siendo la niña de la primera fila, ordenada, con los deberes impolutos, de caligrafía redondeada, sin salirse nunca de las líneas ya marcadas del cuaderno Rubio, oliendo a agua fresca de colonia y goma de borrar de nata; a sus amigos; a sus amantes…

Remedios sonríe y es por fin feliz. Atrás han quedado maridos -dos ya, uno desterrado y otro enterrado- y cuatro hijos de ella y ellos. Desde que tiene recuerdos recuerda estar siempre pendiente de comidas, horarios, colegios, fiebres, noches a pie al pie de la ventana espiando el regreso noctámbulo de esos hijos que se iban haciendo mayores y que abrían sus alas, brujuleando nuevos rumbos.

Remedios, sentada en la mesa de su cocina blanca, radiante, luminosa, sonríe ante su tazón de café humeante y es feliz al leer y releer la carta que tiene ante sí. La carta que anuncia el inicio de esa vida que ya puede reclamar para sí misma, la carta que anuncia la renuncia a tareas impuestas y horarios forzados. Su sonrisa pasa de la carta al catálogo de clases y con su lápiz va marcando, sociología, sicología, literatura… el rito iniciático a una vida nueva que empieza y que había pospuesto desde que tiene recuerdos. Y se sonríe al pensar qué pensarán sus hijos... ! ¡Y sus nietos!… Ella, ahora, ya, sin maridos, ni horarios, ni comidas, con todo el tiempo del mundo para ella sola, por fin, solo para ella….

Remedios sonríe en silencio, feliz…. Y piensa: «¡Por fin!