Las burbujas capaces de aislarte del mundo en pleno epicentro del turismo

El alojamiento, en Sanxenxo, ofrece cenas y desayunos «con contacto cero»


pontevedra / la voz

Seguramente, este año, con la pandemia de por medio, la cosa cambie. Pero la foto fija de Sanxenxo en verano es la playa de Silgar -ahora preparada para evitar contagios- a la enésima potencia y el paseo marítimo a rebosar. Se antoja difícil pensar en alojarse, en plena temporada estival, en un lugar de Sanxenxo en el que uno esté aislado del mundanal ruido. Y, sin embargo, existe. Se llama Albarari y está, en el marco de un viñedo de postal, en O Santo (Nantes). ¿De qué se trata? De las ya famosas burbujas de aire, una forma de acampada glamurosa y diferente que se estrenó en Oleiros (A Coruña) y que el año pasado puso una pica en la capital del turismo de playa gallego, con cinco burbujas de 30 metros cuadrados cada una. Su responsable, Paula Soutullo dice que el balance es bueno y trata de poner negro sobre blanco con la pandemia, señalando que este alojamiento ofrece «un aislamiento total con contacto cero».

El 1 de julio se cumplirá un año desde que Paula Soutullo, natural de Sanxenxo, decidió aprovechar un viñedo familiar para ubicar en él cinco burbujas al estilo y semejanza de otras que previamente ella y su marido habían colocado en Oleiros. Apostaron por Sanxenxo siendo conscientes de que gran parte del turismo que llega a este municipio busca sol, playa y ambiente. Pero se encontraron con sorpresas: «Vino gente que nos preguntaba qué podía ver cerca de nuestras burbujas, que ni siquiera sabía que Sanxenxo tiene tanto tirón turístico y que quedaba tan cerca nuestra», explica Paula.

Pide expresamente que no se hable de las burbujas como un hotel porque, en realidad, no lo son. Se trata de un alojamiento más del tipo glamping cuyo gran filón, antes del confinamiento, era que «no te prometen la luna pero te acercan a las estrellas», ya que en cada habitación hay un telescopio y un planisferio para la observación astronómica. Ahora, con la pandemia de por medio, no solo tienen el tirón estelar, sino que también se postulan como un alojamiento con «contacto cero», ya que los huéspedes llegan, encuentran la burbuja desinfectada -es de PVC y eso permite higienizar con facilidad- y, si se aíslan en ella, no se cruzan con nadie. Se les deja el desayuno e incluso la cena envasada y a distancia. Contacto cero.

Paula Soutullo dice que las reservas van bien los fines de semana, muchos de ellos ya completos, y tiene dudas sobre cómo se comportarán los días laborables. ¿Cuánto cuesta aislarse en una burbuja 24 horas? En Sanxenxo, dos personas, 225 euros.

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