El Chevrolet rojo de Sito Miñanco volvió a Cambados

La concentración de coches clásicos reunió a un centenar de vehículos, algunos piezas de museo


cambados / la voz

¿Cuánto vale este coche? «No tiene precio», «este no se vende». Estas respuestas plasman lo que representan los coches clásicos para sus dueños. «Es como un hijo», añade Paco, que llegó de Ourense con su Mercedes Pagoda para participar en la Concentración do Albariño de Clásicos que ayer se celebró en Cambados. Da el perfil: aficionado al motor, con conocimientos de mecánica y con más de un coche en el garaje. Aunque no todos llegan al nivel de Luis y María, que tienen trece clásicos en casa. Ayer acudieron con el Austin Moke, una suerte de coche de los Picapiedra del 79, que ha viajado ya por toda España y que acompañaba a un lustroso Triumph Spitfire verde, que conducía su hijo.

¿Es esta una afición para ricos? Y la respuesta vuelve a ser unánime: «No, es una afición como otra cualquiera», dicen. Y, a veces, un capricho, como el que tuvo José Pintos, que un día, en Lugo, vio un Escarabajo de 1971 en un concesionario y se lo llevó. A su mujer siempre le había gustado este modelo y él le sacó esa espinita. Ahora lo pasea por Galicia y por Portugal y no se plantea desprenderse de él, «se non a miña muller divórciase», bromea. No sabemos si la cosa acabó en divorcio, pero lo que sí trascendió es que fue una discusión entre una pareja mal avenida -con un alemán de por medio- la que provocó que una Volkswagen T2 Westfalia acabase abandonada en Ourense. Ahora Jaime y Fina conducen orgullosos esta autocaravana de los años setenta por todas las concentraciones a las que pueden ir.

Y el de James Bond, también

En la plaza de Fefiñáns se podían oír ayer historias de todo tipo, y hasta salió a relucir el famoso narcotraficante Sito Miñanco. El Chevrolet Corvette que conducía en una serie televisiva volvió a pisar el asfalto de su pueblo. Ha dejado de ser el coche de Manuel Chousa, su propietario, para convertirse en «el coche de Miñanco», y él, encantado. Cuando lo compró en 2015 poco podía pensar que acabaría haciéndose famoso, lo que sí ya sabía este lucense es que el coche no iba a pasar inadvertido. Su estilo deportivo en rojo es de los que hacen girar la cabeza al pasar, con el permiso de los veteranos, claro está.

Un año más, no fallaron ni el Rolls Royce de Nilo, ni el Citroën 11 ligero del 52 de Marcelino, ni el Renault NN de Manolo. Este último pasa por ser el modelo más antiguo de cuantos se dieron ayer cita en Cambados, lo fabricaron en los años veinte y el chasis está hecho en madera. El propietario lo compró hace seis años en Francia y, según relata, lo encontró hecho casi una chatarra y tuvo que montarlo él mismo. Son como aquellos autos locos que inmortalizaron los dibujos animados, convertidos ahora en piezas de museo rodantes. Como los son también el Jaguar E-Type que se veía en las películas de James Bond -a este sí le pusieron precio, unos 80.000 euros en el mercado- y un enorme Lincoln americano llegado de Sanxenxo.

Pero no todo es tan exclusivo en este mundillo. Afortunadamente, dicen desde el Club Clásicos Salnés, hay muchos minis, seiscientos, Ford Fiesta, Seat 127... que completan esta gran familia y que son con los que más identificados se sienten los aficionados. Ayer volvieron a la carretera.

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