Adiós a «Domayo» y «Cotobad»

Marcos Gago Otero
marcos gago SANXENXO / LA VOZ

SANXENXO

MARCOS GAGO

Los nuevos azulejos panorámicos de los miradores de Palacios y A Granxa incorporan la toponimia oficial

03 ene 2018 . Actualizado a las 05:15 h.

A la vista de todos, pero tan trillados por la erosión que apenas eran legibles, los azulejos panorámicos de los miradores de Palacios y A Granxa, en Sanxenxo, se convirtieron, hasta ahora y durante medio siglo, en el último reducto de la toponimia anterior a la normalización lingüística en la comarca. La restauración de los azulejos, que ha llevado a cabo el actual gobierno sanxenxino, ha supuesto la renovación de los nombres, además de la recuperación de las leyendas explicativas de los azulejos, que identifican accidentes geográficos como cabos, montes, playas e islas en las Rías Baixas.

De esta forma, los visitantes que se acerquen desde ahora a estos balcones naturales sobre la ría pontevedresa podrán elegir entre dos diferentes formas de orientarse. Por un lado, se encuentran los modernos paneles que instaló el bipartito a principios del año pasado. Estos carteles, situados a escasos metros de los soportes de piedra, contienen una imagen actual de las espectaculares vistas sobre la ría, con una explicación trilingüe -castellano, gallego e inglés-, además de ofrecer información adicional a través de un código QR.

La última novedad la constituye la reciente retirada de los viejos azulejos panorámicos, muy deteriorados, apenas legibles y que cumplían difícilmente la función de identificación de accidentes geográficos. De hecho, tenían tantos huecos en el esmalte que se parecían más a una especie de rompecabezas inacabado al que le faltaban cada día más piezas que a una señalización para orientar al visitante sobre lo que veía.

Construidos en la década de 1950, incluyeron la toponimia oficial del momento, que excluía casi por completo los términos gallegos. Así se podían leer en el mirador de A Granxa usos que hoy levantan más de un sarpullido entre muchos vecinos de la comarca, acostumbrados a varias décadas de utilización del topónimo histórico.

De «Rajó» a Raxó

En el mirador que sobrevuela Raxó había desaparecido la parte inferior izquierda, donde en otro tiempo se leía «Rajó», aunque preservaba más o menos legible otros términos hoy en desuso como «Cotobad» por Cotobade o «Domayo» por la parroquia moañesa de Domaio. En esa misma línea se podía leer en el balcón de Palacios nombres como «Tulla» por la playa buenense de Tuia. Precisamente la nomenclatura genérica de los accidentes geográficos aparece ahora escrita en gallego: «praia» e «illa», por ejemplo.

La utilización de los topónimos no oficiales pervive también en la web. Es fácil comprobarlo. Solo tienen que abrir Google y marcar en su casilla de búsquedas la palabra Sanxenxo. En la columna derecha del monitor aparecerá un mapa con datos descriptivos del municipio. Escrito en grandes letras un topónimo desfasado -«Sangenjo»- y en pleno mapa otro que suena todavía más extraño -«Sanjenjo»-. Lo curioso es que si se abre el mapa se hallará una insólita convivencia de vocablos. Junto a «Sanjenjo» también está «Villagarcía», mientras que en el mismo clic se pueden leer topónimos oficiales como A Lanzada y Raxó, junto con accidentes geográficos en gallego como «praia». No parece que haya un criterio objetivo en la selección de Google, porque mientras sobrevive la localidad de «El Grove», sin embargo, aparece a su lado el Complexo Intermareal Umia-O Grove.

En las búsquedas de Google, mapas aparte, Sanxenxo tiene mejor fortuna, aunque el buscador de Internet localiza en un puesto prominente «Sangenjo» como voz de la Wikipedia. En esa misma entrada del diccionario digital, curiosamente se admite que el nombre oficial es Sanxenxo.