Una empresaria arranca una iniciativa en las redes sociales para potenciar los negocios locales. Muchos profesionales se unieron ya a «Yo compro en el comercio de Pontevedra»
29 abr 2020 . Actualizado a las 14:04 h.Cuando el pasado 13 de marzo Natalia Orbán salió de su inmobiliaria en la calle Peregrina y vio que muchos negocios empezaban a pensar en cerrar sus puertas a escasas horas de que se declarase el estado de alarma, en su cabeza solo se repetía: «Otra vez otra crisis, volver a luchar y a tirar para adelante». Llegó a su casa y pocas horas después nacía una campaña a la que se han ido sumando poco a poco cientos de empresarios de la ciudad. Se apoyó en las redes sociales y nació «Yo compro en el comercio de Pontevedra».
En los primeros 15 días, tenía que estar ella detrás de muchos negocios para contarle lo que había puesto en marcha, pero «pronto empezaron a ser muy activos, hay comercios de moda, hostelería, alimentación, farmacias, o clínicas veterinarias. Nos ponemos cara y luchamos juntos», explica Natalia Orbán, de Ponte Habitat. En estos 46 días de cuarentena ha conseguido reunir en torno a su iniciativa a 823 seguidores en busca de ese respaldo colectivo que se transforma en una inyección de ánimos para continuar.
«La experiencia que estamos teniendo es buena, hay comercios que ni los conocíamos y creo que estamos consiguiendo hacer un cambio de tendencia para que se consuma en el comercio de aquí», reconoce Orbán, que a pesar de dirigir una inmobiliaria y no estar en el epicentro de la sangría que acecha al comercio local, es una firme defensora de las sinergias para que se invierta en la ciudad. Natalia arrancó la iniciativa, pero otras empresarias de la ciudad, como María Belén y Lara Calviño, de Magic of London, se han unido a ella sin pensarlo. Estas dos hermanas que han encontrado en esta campaña una especie de paño colectivo de lágrimas en el que reforzarse. «Al principio fue todo tan de sopetón que nos costó acostumbrarnos, pero las redes sociales y esta iniciativa nos puso en contacto con otros comercios y nos ha dado muchos ánimos», explica María Belén. No es para menos.
Ella y su hermana abrieron el pasado febrero una tienda de ropa de niños en Fernando Villaverde y un mes después tuvieron que cerrar. En el camino se han quedado decenas de pedidos en el camino. Lara había acabado sus estudios de puericultura y María Belén había cerrado una etapa como empleada de una gestoría para empezar un nuevo camino que por el momento ha frenado en seco. «Casi no nos dio tiempo a arrancar, abrimos en un mes difícil y con ropa de primavera verano, cuando empezamos a tener encargos para bodas y Ramos, se canceló todo», explica Belén, que cuando abrieron no estaba en sus planes tener una página web. Ahora trabajan a contrarreloj para ponerla en marcha. Empiezan a sonreír después de ver que la campaña en las redes tiene su fruto y en las últimas dos semanas ya entra un goteo de reservas para el día que puedan abrir.
La carnicería Macario, ubicada en el Mercado de Pontevedra, también se ha sumado a esta campaña y aunque cree que la recuperación se alargará demasiado «intento ser optimista. De ahí que sigamos con pedidos a domicilio y ampliando opciones como la venta on line». Están haciendo una web y preparan packs de sus productos para «aumentar la visibilidad», reconoce este carnicero, que asegura que «me consta que está funcionando, no sé si por esta campaña o por la suma de todo en general, pero sí».
La iniciativa en redes sociales de Natalia Orbán los está poniendo en el mapa comercial para intentar salir reforzados. Cada día sube a su cuenta la historia de algunos de los comerciantes. Les pone esa cara que los saca del anonimato. «Esto no quiero que acabe aquí, ya estoy pensando en cosas nuevas para cuando podamos salir de casa», explica esta agente inmobiliaria, que es partidaria de que el comercio abra ya sus puertas. La propuesta que dejó entrever el presidente de la Xunta el pasado fin de semana se ha colado con fuerza en el sector. «Creo que tenemos que abrir y que prime la seguridad. Se trata solo de que seamos respetuosos entre nosotros», comenta la agente inmobiliaria, que después de 16 años en el sector sabe lo difícil que es sobreponerse a una crisis.