Comuneros de Mourente y vecinos de Santa Margarita reclaman, tras la tragedia de Funchal, la adopción de medidas urgentes en el carballo para evitar riesgos
17 ago 2017 . Actualizado a las 05:00 h.La romería de Madeira (Portugal) que el martes terminó en tragedia -trece muertos y cincuenta heridos- al caer un roble centenario sobre los devotos de la Senhora do Monte está desde ese día en la cabeza de algunos vecinos de la parroquia de Mourente, en Pontevedra. Los comuneros y residentes en Santa Margarita llevan varios años alertando del peligro que conlleva la situación del centenario carballo. Una preocupación que va a más desde el pasado 30 de julio, cuando se desplomó una rama de grandes dimensiones del roble situado junto a la capilla. Afortunadamente, no había nadie bajo el árbol cuando ocurrió.
¿Hay temor a que pueda ocurrir en Santa Margarita algo similar, aunque no con esa gravedad, a lo sucedido en Funchal, la capital de la isla? La pregunta se le trasladó ayer a vecinos y también a la Estación Fitopatolóxica do Areeiro. Los vecinos no lo dudan. «Claro que pode pasar o de Madeira aquí. O carballo ten pólas secas furadas por insectos perforadores e non hai ninguén que o atenda», remachó Xosé Carlos Morgade, presidente de la Comunidade de Montes de Mourente. La rama que cayó el 30 de julio era muy pesada y tenía un grosor de más de 30 centímetros. «O recinto só se usa de xeito regular os domingos, pero é único sitio de lecer, por así chamarlle, do lugar, e hai xente descansando á sombra ou xente que para para ver o carballo», añadió Morgade. Los comuneros sí ven algún paralelismo entre ambos casos: «O que pasou en Madeira debeuse en parte tamén ao abandono». Insisten en que ni el Arzobispado de Santiago, propietario del árbol, ni la Consellería de Medio Ambiente asumen sus competencias tanto de seguridad como por la importancia histórica del roble.
Pilar Vázquez vive a escasos metros del emblemático carballo. Insiste en que la situación es «peligrosa». «La rama que cayó hace poquitos días lo hizo horas después de salir de misa. Está claro que el carballo está flojito y puede darnos un susto cualquier día», comentó esta vecina. Ella prefiere no ponerse en el peor de los escenarios, aunque es inevitable, dice, que al enterarse de la tragedia de Madeira no pensara en el carballo.
Desde O Areeiro prefirieron no pronunciarse sobre lo ocurrido en Madeira al no tener elementos de primera mano para poder valorar en qué situación estaba ese árbol. El Concello instaló ayer dos vallas con carteles alertando del riesgo de caída de ramas. Hoy está programada una visita de técnicos y políticos.