Combarro viaja a su pasado medieval

López Penide texto POIO / LA VOZ

POIO

CAPOTILLO

La sexta edición de O Día de Colón llenó de vecinos y visitantes la villa de Poio

21 jun 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Un año más, y ya van seis, Combarro retrocedió en el tiempo para revivir la época en la que el navegante más inmemorial del municipio, Cristóbal Colón, descubría el Nuevo Mundo. De este modo, la villa turística de Poio conmemoró ayer O Día de Colón, una cita que volvió a llenar la localidad de vecinos y visitantes que, ataviados con ropajes propios de finales del siglo XV y principios del XVI, disfrutaron de toda clase de actividades lúdicas.

Tres fueron los puntos donde se concentraron los platos fuertes de esta jornada, que ya tuvo su aperitivo en la tarde noche del viernes con la arribada a la plaza de Chousa -rebautizada para la ocasión como de Portosanto, lugar donde nació y pasó su infancia el descubridor de América- de la nao Santa María con el propio Colón a bordo. El escritor e investigador Ángel Carracelas, autor de La huella de Pedro Madruga en Cristóbal Colón, fue el encargado de leer el pregón con que se abrieron los festejos.

A eso de las once de la mañana, el sábado arrancó con la apertura del mercado artesanal, una perfecta oportunidad, ya no solo para descubrir la artesanía de la comarca de Poio, sino para adentrarse en algunos oficios que persisten en pleno siglo XXI. Así, uno podía visitar la fragua de un herrero o observar cómo los canteros daban forma a las piedras. En el entorno de la Chousa, asimismo, se llevaron a cabo exhibiciones de cetrería, pero también de bailes medievales, así como fue el escenario donde Moura Teatro interpretó su obra Érase una vez.

Uno de los momentos más divertidos se vivió con la carrera de barriles y el lanzamiento de alpacas, modalidades deportivas en auge en un tiempo en el que el fútbol no era ni soñado.

También espectáculo prometía la justa medieval, que por primera vez se iba a desarrollar en el paseo marítimo de Combarro y que, al cierre de esta edición, aún no había comenzado. Este entorno privilegiado fue el emplazamiento elegido para levantar un campamento medieval, en el que también se sucedieron exhibiciones y obradoiros de tiro con arco. A escasa distancia, en el Peirao da Rúa, eran espadachines los que demostraban su pericia a la hora de enfrentarse en duelos con espadas de mano y broquel, mientras que en otros puntos de la localidad se habilitaron talleres de esgrima en los que los neófitos pudieran dar sus primeros golpes.

No todo fue diversión. También hubo espacio para el sosiego y la lectura en una jaima que, montada por la librería Baroja, expuso las obras que defienden la teoría del origen gallego de Colón. Estaba previsto, de hecho, que algunos de los autores -Ángel Carracelas, Celestino Viéitez o Guillermo García de la Riega- firmaran ejemplares de sus trabajos.

No cabe duda de que jornadas como la de ayer, en las que la mayor parte de los locales de hostelería de Combarro se llenaron, ponen de manifiesto que O Día de Colón es una cita completamente consolidada en el calendario de fiestas de Poio.