El hermano del maltratador que apareció calcinado con su pareja en Campo Lameiro se lía a golpes en plena calle
MORAÑA
Agredió a dos profesionales de un medio de comunicación y forcejeó con el policía local y el alcalde de Moraña profiriendo amenazas
02 jun 2025 . Actualizado a las 19:40 h.En Moraña, Caldas y Cuntis, todos ellos municipios pontevedreses relacionados de una u otra manera con la pareja que apareció calcinada el sábado en Campo Lameiro, nadie puede dejar de hablar de lo ocurrido. Tristemente, a nadie le sorprende que Marisol y Ramón, los fallecidos, acabasen así. Era de dominio popular que él, condenado por malos tratos, la agredía de forma tan continua como brutal.
Son decenas las personas, sobre todo del ámbito policial y sanitario, que fueron testigos de sus moratones en piernas, cara y cuerpo en repetidas ocasiones. También es sobradamente conocido el carácter violento de él y de algún miembro más de su familia. De hecho, este mismo lunes, uno de sus hermanos protagonizó un altercado en plena calle que hizo que un buen número de personas se quedasen perplejas en Santa Lucía, el pequeño centro urbano de Moraña y habitualmente remanso de paz.
Todo empezó en un lugar de Moraña en el que residía la pareja que apareció calcinada; una infravivienda apartada donde las agresiones que debía sufrir Marisol podían pasar mucho más desapercibidas que en un entorno urbano, ya que no hay ninguna casa alrededor de la suya y esta además está separada de la carretera por una finca.
Allí, a media mañana de este lunes, un equipo de un medio de comunicación estaba realizando una grabación. Fue entonces cuando apareció allí un hermano del fallecido, con el que ya habían tenido un encontronazo inicial. Según denunciaron estos profesionales, este hombre los agredió de mala manera nada más verles en la zona.
Siempre según la versión de los dos trabajadores de este medio de comunicación, les arrancó de las manos el móvil con el que trabajaban. El cámara y el redactor salieron de allí como pudieron y cogieron su vehículo para acudir al centro urbano de Moraña y denunciar lo que les había sucedido. Allí, en medio de la calle, regulando el paso del camión hacia una obra, se encontraron al único policía municipal que hay en el municipio morañés.
Le explicaron lo que les había pasado y él llamó a la Guardia Civil para que enviase una patrulla y pudiese hacerse cargo de este asunto. Pero, en esos minutos de espera por la llegada de los agentes, todo se precipitó. Apareció allí en coche el citado hermano del maltratador fallecido y, totalmente fuera de sí, se abalanzó contra el citado cámara delante del agente municipal.
El policía intentó reducirlo pero el hombre se sacudía por todas partes mientras gritaba «sóltame, sóltame».
El alcalde de Moraña, Sito Gómez, de profesión guardia civil, estaba a unos metros de distancia y también corrió a agarrarse al individuo en cuestión. A él también le gritaba este y le decía que lo dejasen en paz. Lograron reducirlo, calmarlo y encaminarlo para que se marchase del lugar y parase la algarada.
Posteriormente, llegó la Guardia Civil para tomar datos y que los profesionales agredidos pudiesen denunciar si lo estimaban oportuno. Fueron con ellos a Silvoso a tratar de encontrar el móvil que supuestamente les tiró el individuo fuera de sí. En pocos minutos, dado el altercado que hubo, numerosas personas se juntaron en el casco urbano de Santa Lucía. Unos y otros daban cuenta del carácter violento del maltratador fallecido, Ramón, y de otros miembros de su familia. «Todo o mundo lles ten pánico», era la frase más repetida. Asimismo, quedaba claro que toda la familia está desestructurada y que tanto el maltratador fallecido como otras personas cercanas a él son sobradamente conocidas en los ámbitos policiales por su conflictividad.