La rehabilitación de Raposeiras cierra definitivamente el paso a un espacio donde los afectados solo pudieron guardar sus coches un año hace más de una década
10 may 2016 . Actualizado a las 05:00 h.Luciano Currás compró una plaza de garaje hace más de diez años y solo la pudo usar un año. La amenaza de desplome del muro de contención del monte Raposeiras, en Marín, justo a pocos metros de la puerta del garaje, forzó al cierre del camino. Más de diez años después de aquella drástica medida, el Concello de Marín acometió, subsidiariamente, la reparación del muro, ante el temor de desplome del monte. Luciano creyó que estas obras permitirían recuperar el uso del garaje, pero fue solo una ilusión. Cuando las máquinas y los obreros se fueron de la parcela, se encontraron con que unas barras cerraban el acceso tanto en coche como a pie. Los vehículos, al menos por ahora, seguirán sin bajar hacia el sótano, que lleva prácticamente desocupado desde entonces. El Concello señaló, por su parte, que si los vecinos pueden demostrar que tienen derecho al paso, entonces se encargaría un informe técnico sobre la situación y se evaluarían las posibilidades de reabrirlo. En caso contrario, todo seguirá como está.
La historia del desmonte de Raposeiras ha hecho correr ríos de tinta en los últimos años. La parcela está situada en la actualidad en pleno centro urbano, a escasa distancia del IES Illa de Tambo, la iglesia nueva y el parque Eguren. El garaje aludido se halla a un nivel inferior a la calle de A Estrada y su acceso se hacía por un lateral del edificio de viviendas hacia la trasera de la calle de A Estrada. Luciano compró su plaza de garaje en agosto del 2003 a un vecino que había adquirido el garaje en una subasta. Este marinense estaba encantado de tener un garaje asegurado.
«Esta calle no es un sitio con mucho aparcamiento, cuando es la hora de traer a los niños del colegio pasas tiempo dando vueltas para encontrar donde aparcar», señala Currás. «En verano el coche queda al sol y en invierno a la lluvia, aunque tú tengas una plaza de garaje que no puedes usar», recalca. Cansado de la primera experiencia, no se planteó comprar otra plaza en otro lugar.
El muro de contención del monte Raposeiras se fue deteriorando más y más. En el 2004, el Concello de Marín cerró el paso ante el temor de que pudiese haber desprendimientos. A lo largo de los años se tomaron decisiones sobre cómo estabilizar el monte. En todo este tiempo, el garaje estuvo clausurado y así sigue.
Una de las razones de que el problema se dilatase tanto es que hubo que resolver varios complejos litigios judiciales sobre quién era el titular de la parcela y quién tenía que hacerse cargo de la obra del muro. La Justicia falló que no le correspondía a los vecinos del edificio, que lamentan el dinero y el tiempo perdidos. Al final, la obra la hizo el Concello de forma subsidiaria. La solución adoptada fue el relleno de casi todo el desmonte dejando una franja pequeña paralela a la puerta del garaje. El paso no se recuperó.
El edil de Urbanismo, Manuel Santos, explicó que el Concello no tiene intención de abrir el acceso al garaje porque no es su cometido. Añadió que el Concello actuó en la finca por cuestiones de seguridad y para evitar que el muro de contención cediese. No se hizo más porque la finca es privada. Santos manifestó que existen dudas sobre si en la actualidad los vecinos tienen derecho a usar garaje, al no ser los titulares de la finca contigua. El edil concluyó que «si tienen esa posibilidad de paso, tienen que demostrarla» y pedir licencia.
El Ayuntamiento no reabrió el acceso al entender que la parcela es una propiedad privada