Entrega de sables en Marín

Marcos Gago Otero
marcos gago MARÍN / LA VOZ

MARÍN

CAPOTILLO

Guardiamarinas apadrinan a los nuevos alumnos en la Escuela Naval

14 dic 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Con la solemnidad y emoción de un bautizo, pero sin agua, y con sables en lugar de bebés, los aspirantes de primer curso de la Escuela Naval recibieron el arma reglamentaria del oficial de la Armada española de mano de los guardiamarinas de primero, que a partir de ahora actuarán como padrinos de los recién incorporados en la institución castrense. Fueron 64 nuevos alumnos, cuatro de ellos mujeres, que desde ayer tienen en un estudiante de tercer curso su referencia a la hora de consultar sus problemas y compartir sus inquietudes en la Escuela Naval.

El comandante director, Juan Luis Sobrino, recalcó el significado atribuido a la ceremonia de la entrega de estas armas en la Armada. «El sable os acompañará a lo largo de vuestra vida militar», recalcó Sobrino, al incidir en que «posee un importante valor sentimental, al haceros depositaros de un legado por el que, de alguna manera, asumís la confianza de los miles de hombres que nos han precedido en la apasionante tarea de servir a España en la Armada».

Tradición, responsabilidad, honor y compañerismo son los cuatro pilares de esta integración simbólica en el camino que llevará a los alumnos a la profesión de oficiales de la Armada. Por eso, para este colectivo, la entrega de sables tiene una importancia que supera el mero hecho de portar este arma, que en muchos casos pasa de generación en generación.

Carlos Supervielle es uno de estos jóvenes aspirantes, que pasó por primera vez la puerta de Carlos I como alumno el pasado septiembre. Hijo de un capitán de navío y hermano de otro guardiamarina, Supervielle señaló que para él la entrega del sable es «una recompensa a todo lo que llevamos trabajando para llegar aquí y un reconocimiento a nuestro esfuerzo durante estos cuatro meses, que ha sido muy duro y ha valido la pena».

Su padrino es el vigués Luis Astorga, guardiamarina de primero, es decir, alumno de tercer curso en la Escuela Naval, y que recuerda por qué eligió a Supervielle. «No conocía a nadie en la primera brigada, busqué, me informé y lo elegí porque es fan del baloncesto como yo y también de familia gallega

Astorga tiene claro sus cometidos con el aspirante de primero: «Orientarle en todo lo que necesite en la Escuela, sobre todo en la vida como alumno y los consejos que le pueda dar». Y es que para los militares, este apadrinamiento es muy importante. Durará toda su carrera.

Luis Astorga, guardiamarina: «Orientas al aspirante en lo que necesite en la Escuela»