Durante años, la actividad desarrollada por el sector naval en este Puerto ha colocado a Marín en el mapa de la construcción naval de calidad a nivel internacional. En concreto, Factoría Naval ha sido todo un referente a lo largo de su extensa historia tanto en la fabricación de buques pesqueros y de trabajo como en la línea de innovación de los últimos años con la fabricación de yates de lujo y embarcaciones singulares que atrajeron la mirada de profesionales del sector en todo el mundo.
La actividad de los astilleros es una de las que más empleo genera en el Puerto, por lo tanto, una de las más importantes a nivel social para toda la comarca. La delicada situación que atraviesa esta empresa ha sido un duro golpe para todos. En primer lugar para su amplia plantilla de trabajadores y empresas subcontratadas. Pero también lo ha sido para la sociedad de Marín en general. Un astillero como Factoría Naval a pleno rendimiento genera a su alrededor todo un entramado de actividades económicas auxiliares que son el sustento para muchas familias y que ahora se han visto seriamente afectadas.
También ha sido y es un duro golpe para el Puerto que desde el primer día, apostó con ilusión y recursos por el proyecto de Factoría Naval de Marín. Como presidente de la Autoridad Portuaria me resisto a pensar que no hay solución para esta empresa. Creo firmemente que todos debemos arrimar el hombro en la medida de nuestras posibilidades y desde la Autoridad Portuaria hemos actuado en este sentido desde el principio agotando todos las posibles vías que la legislación nos permite.