Crónica | El día grande de la Pascua La lluvia caída el fin de semana deslució el programa de fiestas, aunque la feria de caballos mantuvo el tipo y logró convocar a un numeroso público
27 mar 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Después de un sábado de pena, Padrón celebró ayer su día grande de las fiestas de Pascua, y lo hizo tal y como se temía debido al mal tiempo: con menos público y ambiente del que se merecía el día y el programa. Aún así, quedó demostrado lo que todo el mundo sabe, que la feria de caballos es un foco de atención por sí misma, más allá del mal tiempo o de las circunstancias. Los animales fueron llegando poco a poco al Campo de A Barca y la feria se animó conforme pasó la mañana. Los precios, «moi baixos» según algunos tratantes, aunque la mayor parte de los ejemplares tampoco destacaban por su excesiva calidad. Ni tampoco lucían en un campo lleno de barro y lodo, más apropiado para pisar con botas de goma o zapatones que con calzado de fiesta. Precios excesivos Aún así, los concursos de trote y andadura organizados en la plaza móvil instalada en el Campo de A Barca atrajeron a aficionados de diversos puntos geográficos, muchos de ellos fieles a la cita de cada año de modo que, en total, compitieron 17 caballos. En trote, el ganador fue Óscar Ferreño con la yegua Negrita, mientras que en andadura el que mejor lo hizo fue Miguel Ángel con el animal Moreno . De puertas afuera de la plaza, muchos se quejaban del precio de la entrada de 5 euros para ver la exhibición de doma y alta escuela del Club Leonés Amigo del Caballo, sobre todo algunos propietarios de los animales que estaban en la feria y que, como ellos mismos decían, «nós somos os que facemos a feira, ben nos podían invitar a entrar». Por lo demás, el temporal de lluvia y viento del sábado trastocó algunos planes, como la actuación de Natalia que finalmente se celebró en el pabellón polideportivo. Ayer se mantuvo el programa pese a la lluvia pero faltó público. Además, el cambio horario hizo que el ambiente de la mañana de ayer se animara tarde, aunque quedó muy lejos de algún domingo de Pascua soleado y ferviente de pascueiros. Pena para la comisión organizadora que vió como el trabajo de meses quedó deslucido; pena para los amigos de la fiesta que no pudieron disfrutarla y pena, claro, para las atracciones y los bares que el sábado dejaron de ganar mucho dinero. En fin, el tiempo fue lo único que falló en Padrón.