Hosteleros y vecinos de la calle del barrio histórico se quejan del repunte de los delitos cometidos por ladrones en el interior de las viviendas y los negocios
19 ago 2010 . Actualizado a las 11:32 h.El coche de Isabel todavía tiene la ventanilla fracturada. No ha tenido tiempo de llevarlo al taller. Un delincuente entró en su casa y le rompió el cristal trasero para intentar llevarse algún objeto de valor del interior.
La familia de Isabel se queja del mal estado del antiguo asilo: «Eso se llena de gente y tienen fácil meterse en las casas». Isabel es una de la personas que ha sido robada en estos días en la calle Poboadores y aledaños. Los delincuentes también entraron en unas bodegas y en un bar, donde no hallaron un gran botín y causaron más daño de lo que se llevaron.
A un vecino de la calle le han robado el ordenador de su domicilio. La electrónica y otros objetos, como taladradoras o martillos neumáticos, se revenden en el mercadillo clandestino de San Vicente. Refugiados en portales los vendedores ofrecen objetos robados a precio de ganga los domingos por la mañana. Muchos autónomos de la construcción acuden al mercadillo para ver si localizan lo que les desapreció un día de la obra.
Sin respeto
La presidenta de la asociación de comerciantes y hosteleros del Casco Vello, Milagros Domínguez, confirma que la situación ha empeorado de un tiempo a esta parte. Asegura que «antes había cuatro tiradillos que no robaban en el barrio pero estos que han venido ahora no respetan nada».
Domínguez asegura que hay mucha afluencia de delincuentes en este verano e, irónica, comenta: «Parece que en A Lama han dado vacaciones».